Picena

«Picena y yo»… «Las raices que dejé en Picena»

Llegada a Picena en septiembre de 1979, soltero.. acogimiento bueno pero receloso ¿por ser un maestro soltero mas? Me tuve que buscar alojamiento en Ugijar.
Mi permiso por mi boda del 29 de septiembre… 15 dias alejado de mi escuela recién estrenada.
El regreso tras mi boda el 13 de octubre… un recibimiento inesperado: las mujeres del pueblo nos habian blanqueado la casa de maestros, pero la cal se habia caido y un batallón de mujeres apareció para arreglarlo todo: durante la limpieza, una rata en la cocina, al sentirse acorralada, le hizo frente a mi mujer .
La comodidad de nuestro primer hogar, haciendo a nuestra manera… blanco de marcos azules. Una chimenea en el comedor que encendiamos.
Los continuos regalos de las familias del pueblo: conejos vivos, uvas en la vendimia, carne de la matanza, truchas…de todo.
Mi disponibilidad «como taxista» siempre que era necesario… en el pueblo habia un sólo taxi y no habia mas coche que el mio… en caso de emergencia acudían a mi. El dia que preparábamos la fiesta de fin de curso tuve que llevar a una mujer que se encontraba mal al ambulatorio de Ugíjar. Alguna tarde de domingo que estaba en casa con mi mujer al calor del fuego viendo la tele, jovenes venian en mi busca para que les llevara a la discoteca de Laroles…
Mis tardes con mi guitarra en casa de Antonio, un comunista que se sentia orgulloso de serlo, muy mayor, porque quería que ensayara con él y grabaramos una coplila para felicitar al rey en su cumpleaños…se la envió y fue respondido con gratitud por la casa real.
Mi labor en la escuela: una escuela unitaria en la que tenia alumnos de varios niveles juntos, que nunca habia tenido pero que aunque me daba mucho trabajo, me pareció muy util para los niños, ya que ayudaba tanto a los que se atrasaban como a los mas espabilados. Cada dia me sentía mas gratificado en mi trabajo, con un cariño inolvidable de mis alumnos a mi y de mi hacia ellos.
Los tres maestros del pueblo: eramos dos, Antonio, de Lanjarón, (con los cursos 1º y 2º), yo con los cursos de 3º,4º y 5º y una maestra (Paqui) que consegui ya empezado el curso para los alumnos de párvulos y que ubicaron en el Ayuntamiento por falta de espacio.
Nuestras cervezas del medio dia en el bar de Martirio, en la carretera, Antonio y yo. Al interior de Picena por aquel entonces no se podia acceder en coche porque las calles eran muy estrechas y no estaban acondicionadas, asi es que los dos coches del pueblo, el del taxista y el mio, estaban en la carretera. Mi casa estaba por encima de la carretera y el pueblo por debajo.
La fiesta de los «chirrines», el 2 de febrero… los mozos de quintas de cada año, iban al monte a buscar tomillos «chirrines» con los que por la noche harían una gran hoguera en la plaza del Ayuntamiento.
Mi bonita amistad con nuestro párroco, don Francisco, que vivia en Laroles pero que atendia a Picena los domingos. Fuimos grandes amigos, frecuentaba mi casa e hicimos juntos actividades con los niños… inolvidable una bonita excursión a pie, a campo a través, al primer pueblo de la vecina Almería.
La fiesta de finde curso: una labor de Angeles, que preparó bailes tipicos extremeños y yo, que preparé teatro y musica… para los padres fue algo inolvidable y excepcional, que nunca se habia hecho.
LLega la hora de marcharme. Cuando se pedía traslado era en el mes de enero y yo, que no estaba todavia muy ambientado y con mi mujer embarazada, al estar muy alejados de Granada, pedi traslado a Carchuna. Me lo concedieron y los padres fueron a Granada a hablar con la Delegacion para que me dejasen alli pero la respuesta fue negativa porque el traslado lo habia pedido voluntariamente.
Jamás olvidaré a aquel pueblo, a mis maravillosos alumnos, que aún siguen siendo mis amigos, y a aquellas familias sencillas, auténticas, que ya eran parte de mi familia.