Los antivalores se conocen como las conductas que se oponen o que representan lo opuesto a lo establecido en los valores éticos y los valores morales, que son los encargados de regular y guiar las conductas de las personas en su contexto. La Enemistad…En vez de buscar la amistad y la concordia, la persona que actúa a partir de este antivalor busca el enfrentamiento y la revancha con sus semejantes.
La enemistad no es simplemente la ausencia de amistad, sino una fuerza activa que levanta muros donde debería haber puentes y siembra sospechas donde antes florecía la colaboración. Se manifiesta como una hostilidad persistente que, lejos de resolver conflictos, los enquista en el alma, transformando diferencias superficiales en abismos infranqueables. Este antivalor se nutre del orgullo, del prejuicio y de la incapacidad de reconocer la humanidad en el otro, convirtiendo el entorno social en un campo de batalla invisible donde todos terminan perdiendo algo de su propia paz.
Cuando la enemistad se instala en la vida de una persona, actúa como un parásito emocional que consume una cantidad ingente de energía vital. Mantener un estado de confrontación requiere una vigilancia constante y una memoria selectiva que solo se alimenta de agravios, lo que impide que el individuo se enfoque en su propio crecimiento o en experiencias positivas. El enemigo no es solo la persona a la que se detesta; es también la sombra que proyecta esa aversión en la mente de quien la cultiva, limitando su libertad y condenándolo a una reactividad perpetua ante las acciones ajenas.
A nivel colectivo, la enemistad fractura las comunidades y despoja a las sociedades de su capacidad para el progreso común. En un clima de hostilidad, la comunicación se vuelve estratégica y defensiva, perdiéndose la riqueza del intercambio de ideas y la posibilidad de encontrar soluciones creativas a los problemas compartidos. La enemistad ciega el juicio y endurece el corazón, haciendo que el individuo se sienta justificado en su rechazo, sin advertir que ese odio es una cadena que lo ata irrevocablemente a aquello que desprecia.
Superar la enemistad no exige necesariamente la construcción de un afecto profundo, pero sí requiere la voluntad de alcanzar un estado de respeto y neutralidad. La madurez de una persona se mide, en gran parte, por su capacidad de gestionar las diferencias sin permitir que estas se degraden en odio. Al final, renunciar a la enemistad es un acto de amor propio; es decidir que la amargura no tendrá la última palabra y que la tranquilidad interior es un tesoro demasiado valioso como para entregárselo a quien consideramos nuestro adversario.
Y hoy los dias han vuelto a estar muy azules… ¡menuda primavera se presenta para los alérgicos, yo ya lo estoy sufriendo junto a un buen catarro que he cogido de forma simultánea…pero está claro que en esto, «a quien le toca le toca» y ahora ha sido a mi. Feliz velada de lunes
«Paseaba un día el apóstol Santo Tomás por los jardines del cielo, cuando vio pasar un alma que no resplandecía tanto como las demás… y luego vio otra… y una más… De inmediato fue a reclamarle a San Pedro… Oye, Pedro, ¿por qué andan por ahí algunas almas que luego se ve que no tienen tantas cualidades y virtudes como las demás? Pedro le contestó un tanto nervioso, ya que Tomás era capaz de armarle un escándalo que hasta el puesto le podía costar. ¿Dime por dónde, Tomás? Por todos lados, indicó el quejoso. Vamos a ver -dijo Pedro-, y saliendo de la portería se dirigieron a los jardines.
En efecto, por doquier se veían almas que no resplandecían tanto. Sin embargo se veían felices de estar ahí.
Pues mira, esos no han pasado por la puerta. Yo no los hubiera dejado entrar… puntualizó Pedro. Pues entonces aquí está pasando algo raro, y más nos vale que investiguemos -dijo con determinación Tomás, el cual necesitaba ver el origen de la situación. Decidieron recorrer las vallas del Paraíso, y para su sorpresa encontraron un gran agujero en una de las vallas, la que quedaba más cerca de la Tierra.
¡Caramba! Es por aquí por donde se están colando -dijo con aire triunfal Tomás-. El que hizo esto, lo va a pagar caro con nuestro Dios, que aunque bueno, es muy justo… sentenció Pedro. Se acercaron ambos al agujero, y con sorpresa descubrieron que había atado de ahí un inmenso rosario que llegaba hasta la Tierra, y muchas almas por ahí venían subiendo.
Ambos apóstoles se giraron con cara de sorpresa y consternación… Tras un silencio, Pedro dijo: Ay, María no ha cambiado nada. Desde que la conocí en Caná supe que era de esas personas que no dejan de ayudar… (Jn 2, 1-11) Tomás resignado dijo: Si ni su Hijo se le escapa. ¿Te acuerdas de que no quería hacer el milagro de las bodas de Caná y con una sola mirada de Ella accedió? Pedro concluyó diciendo: Mira, Tomás, tú y yo no hemos visto nada… .
¿Vosotros también?, resonó una voz que los sobresaltó… Con cara de asustados se volvieron hacia el Señor y percibieron una grata sonrisa. Él les dijo: «No os preocupéis… Son cosas de Mamá».
Este es un simple cuentecillo, pero que sin duda refleja una gran verdad. Una vida espiritual sólida se debe basar en el rezo diario del Rosario. Es habitual escuchar frases como «Tengo mucho que hacer, no tengo tiempo para el Rosario, o cosas parecidas. .» Nuestro principal deber es alcanzar la vida eterna… ¿De qué nos serviría ganar el mundo entero si perdemos nuestra alma? (Web católico de Javier)
Esta encantadora leyenda destaca la figura de la Virgen María como la «puerta del cielo» y la personificación de la misericordia divina que va más allá de la estricta justicia y que nos enseña que donde la justicia cierra una puerta, la intercesión maternal de María abre una ventana, recordándonos que el amor de una madre no conoce límites para salvar a sus hijos.
Y ya ha terminado un nuevo fin de semana. Yo, con mis dos fotos habituales te deseo una feliz velada de domingo y te espero aqui, si asi lo ves oportuno, mañana…¿si?
La sabiduría popular, siempre afilada y oportuna, ha recogido en la sentencia de «quien se fue a Sevilla perdió su silla» una de las leyes no escritas más implacables del comportamiento humano y la dinámica social. Esta expresión, que parece nacer de una anécdota histórica sobre una disputa entre arzobispos, ha trascendido los siglos para convertirse en una advertencia universal sobre la fragilidad del espacio que ocupamos en el mundo. No se refiere únicamente al asiento físico en una mesa o al puesto en una oficina, sino a la naturaleza volátil de la pertenencia y a cómo el tiempo y la distancia erosionan los vínculos y los privilegios que dábamos por sentados.
El fondo de este refrán revela una verdad incómoda: la vida no se detiene para esperar a los que se marchan, y el vacío que dejamos tiende a ser ocupado con una velocidad casi biológica por nuevas ambiciones y necesidades. En un sentido estricto, la silla es el símbolo de la autoridad, el estatus o la seguridad, elementos que requieren de una presencia constante y una vigilancia activa para ser preservados. Al alejarnos, ya sea por distracción, por ambición de nuevos horizontes o por una confianza excesiva en nuestra propia indispensabilidad, abrimos una grieta por la que se cuela la oportunidad de un tercero, recordándonos que nadie es eterno en su pedestal.
Sin embargo, esta máxima también admite una lectura más profunda sobre la renovación y el desapego, sugiriendo que aferrarse obsesivamente a una silla puede ser una forma de estancamiento. Perder el sitio por haberse ido a Sevilla implica que se ha tomado el riesgo de explorar, de viajar y de cambiar, aceptando que el precio del movimiento es, a menudo, la pérdida de una comodidad previa. Quizás la verdadera sabiduría no esté en lamentar el trono perdido, sino en comprender que el mundo está lleno de sillas esperando a ser ocupadas por quienes tienen el valor de levantarse y caminar, aunque el regreso implique encontrar que nuestra antigua posición ahora pertenece a otra historia.
Y la pasada madrugada fue noche de tormentas y lluvia que, siendo así, sin daños, viene muy bien para que se limpie la atmósfera y a ver si las alergias remiten un poco…¡le temo sobre todo a las primaveras por mis alergias!. Mi primera foto es una muestra de esa tormenta eléctrica de la pasada madrugada y la segunda una imagen del atardecer, ya mas tranquilo. Feliz velada de sábado.
La expresión popular «no dar un palo al agua» evoca una imagen náutica de absoluta pasividad, donde el remo permanece seco y la embarcación queda a merced de la corriente, ajena al esfuerzo que exige el avance. En su origen más literal, esta frase nos traslada a la dureza de las galeras o de los botes de pesca, donde el fallo de un solo brazo rompía el ritmo del grupo, convirtiendo al perezoso en una carga para la colectividad. Sin embargo, más allá de la anécdota marinera, el modismo se ha instalado en nuestro lenguaje cotidiano como el veredicto definitivo sobre la desidia, esa forma de estar en el mundo donde el compromiso con la tarea brilla por su ausencia y el tiempo se consume en una espera improductiva.
Estar en esa situación de quietud voluntaria implica una desconexión con el pulso del esfuerzo ajeno, creando una burbuja de indiferencia que a menudo resulta irritante para quienes sudan sobre el remo. No dar un palo al agua no es solo una falta de productividad, sino una quiebra de la solidaridad básica, pues en cualquier estructura social, el vacío que deja quien no trabaja debe ser llenado por el doble esfuerzo de los demás. Es la representación de una voluntad en estado de reposo absoluto, un «dolce far niente» llevado al extremo que, si bien puede parecer tentador en momentos de agotamiento, termina por convertir al individuo en un espectador pasivo de su propia existencia, alguien que ve pasar el paisaje sin haber contribuido a trazar el rumbo.
Curiosamente, en la sociedad contemporánea de la hiperactividad y el rendimiento constante, esta expresión adquiere matices casi rebeldes, aunque su carga siga siendo mayoritariamente negativa y burlesca. Hay algo de insolencia en la figura del que se niega a golpear el agua, una suerte de resistencia pasiva ante la exigencia de utilidad que el mundo impone a cada segundo de nuestra vigilia. No obstante, la sabiduría que encierra el dicho nos advierte de que la vida, como el río, exige una mínima interacción para no encallar en el fango de la irrelevancia. Al final, golpear el agua con el palo es la única forma de sentir la resistencia del mundo y, al mismo tiempo, de confirmar que seguimos siendo nosotros quienes empujamos la barca hacia la orilla deseada.
Feliz velada de un nuevo pórtico de fin de semana, que parece que no se presenta demasiado caluroso, hoy el ambiente ha estado fresquito, mas aún por el viento que ha soplado de levante.
CARTAS A DULCINEA Jueves, 7 de mayo de 2026 «Torrenueva, el despertar de mis inquietudes sociales» (Las raíces y las ramas de mi vida… Torrenueva, parte quinta)
La consecución de la autonomía municipal en 2018 actuó como un catalizador para el crecimiento demográfico de Torrenueva. Los datos oficiales reflejan una tendencia ascendente clara y sostenida, un verdadero «dividendo de la independencia». Si en 2017, antes de la segregación, la población registrada era de 2,482 habitantes , para 2024 esta cifra había aumentado a 3,121. Este crecimiento, que el alcalde sitúa incluso por encima de los 3,200 empadronados, la atribuye a una combinación de factores: ¿la mejora de infraestructuras y servicios tras la independencia?… y la llegada de nuevos residentes, muchos de los cuales optaron por establecerse de forma permanente tras experimentar la calidad de vida de la localidad mientras teletrabajaban durante la pandemia. Un rasgo distintivo del perfil social de Torrenueva es su notable diversidad. En 2022, el municipio albergaba a 678 residentes de origen extranjero, lo que representaba el 22.32% de la población total. Esta tasa es significativamente superior a la media de la provincia de Granada (7.50%) y de la comunidad autónoma de Andalucía (8.72%). La comunidad más numerosa es la rumana, que constituye el 42.6% del total de extranjeros. Esta realidad multicultural es un activo para el municipio, aunque también plantea retos en términos de integración y cohesión social.
La economía de Torrenueva está fuertemente orientada hacia el sector servicios, con el turismo como su indiscutible motor. Los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) para 2023 muestran que la Hostelería (Sección I) y el Comercio (Sección G) son las actividades económicas predominantes, concentrando el mayor número de establecimientos. Esta especialización turística genera una importante actividad económica, pero también una marcada dependencia y vulnerabilidad. La salud financiera del ayuntamiento, un aspecto clave para su viabilidad como municipio independiente, se refleja en su presupuesto. En 2023, el presupuesto liquidado registró ingresos por valor de 5,224,058 euros y gastos por 6,017,811 euros (DÉFICIT). En cuanto al nivel de vida de sus habitantes, la renta disponible media se situó en 16,854 euros en 2022. El principal desafío económico a que se enfrenta Torrenueva es la estacionalidad. Durante los meses de verano, especialmente en julio y agosto, la población flotante dispara el número de personas en el municipio de aproximadamente 3,200 residentes a más de 30,000 los fines de semana. Esta afluencia masiva ejerce una presión extrema sobre los servicios públicos (limpieza, seguridad, sanidad) y concentra entre el 70% y el 75% del gasto presupuestario anual del ayuntamiento en apenas dos meses. Romper esta estacionalidad es el reto estratégico más importante para garantizar la sostenibilidad económica a largo plazo…. pero no olvidemos que todas las personas que tienen alli una vivienda, pagan sus impuestos «todo el año» sin que se tengan que realizar apenas servicios.
Distribución de Establecimientos por Actividad Económica (2023) Sector de Actividad Número de Establecimientos Porcentaje del Total Sección I. Hostelería 20 24.69% Sección G. Comercio al por mayor y al por menor 14 17.28% Sección F. Construcción 9 11.11% Sección H. Transporte y almacenamiento 9 11.11% Sección P. Educación 5 6.17% Otros 24 29.63% Total 81 100.00% Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA).
Los datos anteriores cuantifican la dependencia económica del municipio, donde la hostelería y el comercio, actividades intrínsecamente ligadas al turismo, representan más del 40% del tejido empresarial.
Desde su independencia, Torrenueva ha trabajado para consolidar su propia red de infraestructuras y servicios, un proceso que puede describirse como una «autonomía en construcción». Entre sus fortalezas más destacadas se encuentra la calidad de sus recursos turísticos. Sus playas urbanas están reconocidas con certificaciones de prestigio como la «Q» de Calidad Turística (desde 2005) y la Bandera Azul, y están dotadas de servicios completos que garantizan la accesibilidad, la seguridad y la limpieza. En el ámbito deportivo, el municipio cuenta con instalaciones como la zona recreativa Cañada Vargas (tenis y pádel) y el Polideportivo Paulino Salgado, con un campo de fútbol de césped artificial y un gimnasio público. Sin embargo, el municipio todavía presenta debilidades y dependencias funcionales. En materia sanitaria, no dispone de un Centro de Salud propio, sino de un consultorio con servicios limitados. En el ámbito de la seguridad ciudadana, la prestación del servicio de Policía Local depende de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Motril, una solución transitoria que evidencia la dificultad de crear un cuerpo propio desde cero. Asimismo, la gestión del ciclo integral del agua (captación, distribución y depuración) es competencia de la empresa comarcal Aguas y Servicios de la Costa Tropical de Granada AIE, que da servicio a varios municipios de la zona. Esta situación refleja la realidad de un municipio joven que, si bien ha alcanzado la plena autonomía política, sigue en un proceso de construcción de su capacidad administrativa y de servicios. La interdependencia con Motril y la Mancomunidad de Municipios es una característica definitoria de esta fase de transición, y la consolidación de servicios propios ¿será uno de los principales desafíos en los próximos años?…. esperemos que si porque los necesita…. sobre todo en verano, aunque sufre su necesidad mas intensamente el torreño que vive aquí todo el año.
Con mi mejor recuerdo a a todos mis amigos «torreños» y muy en especial a quienes fueron entonces mis alumnos, y ahora mis amigos, a quienes dedico estas publicaciones de los «jueves torreños», feliz velada de jueves, con una primera foto de aquel ya lejano 1985, cuando la mar casi se lleva parte del paseo marítimo, y cuando la Torre despertó para EXIGIR justicia a Motril …¡y eso de que «la union hace la fuerza» tuvo sus frutos, ya que fueron los primeros pasos decisivos hacia la consolidación de la conciencia torreña , la consecución de los espigones y las escolleras, el logro de la Entidad Local Autónoma, que fue preludio para obtener después la segregación como Municipio Independiente…¡pero que nadie olvide sus orígenes en estos años», porque siempre se ha dicho (y es verdad) que «un pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla. Mi segunda foto es una perspectiva «de dron» de la Torre de la actualidad. Feliz velada de jueves «torreño».
Esta leyenda se remonta a la época de la Reconquista, cuando el castillo de Santa Catalina (anteriormente conocido como Galdalpín) era una fortaleza musulmana vital. El alcaide del castillo, un hombre de gran honor, tenía una hija de nombre Idubeda, una joven de una belleza singular y un carácter alegre y bondadoso. Un día, las tropas cristianas, al mando del Rey Fernando III ‘El Santo’, pusieron cerco a la fortaleza. El asedio fue largo y cruel, y la escasez de alimentos y agua comenzó a diezmar a los defensores musulmanes.
En un momento de la batalla, Idubeda conoció a un caballero cristiano que había sido hecho prisionero. A pesar de ser enemigos jurados, el caballero y la princesa se enamoraron con una pasión secreta e irresistible. Intercambiaban furtivos encuentros y promesas de amor eterno. El caballero, al ver el sufrimiento de los musulmanes bajo el asedio, urdió un plan de escape, no solo para él, sino para llevarse a su amada Idubeda. Sin embargo, su lealtad a su fe y a su rey, Fernando III, era superior a su amor.
El caballero cristiano se ganó la confianza de Idubeda y le hizo creer que la única forma de salvar a su pueblo del hambre y la muerte era rendir la fortaleza de forma honorable. La princesa, cegada por el amor y la compasión por su gente, reveló a su amado el secreto de las defensas internas del castillo y, lo que era crucial, la ubicación de un pasadizo secreto o una puerta poco vigilada.
Utilizando la información proporcionada por Idubeda, los cristianos lanzaron un ataque final y decisivo. Entraron por el pasadizo o puerta secreta, y en poco tiempo, el Castillo de Santa Catalina cayó en manos cristianas el día de San Lucas (octubre de 1246).
Cuando la princesa Idubeda se dio cuenta de que su amado la había usado para traicionar a su padre y a su pueblo, el dolor la destrozó. Se sintió culpable por la caída del castillo y avergonzada por el engaño. El alcaide, su padre, murió en la batalla o poco después, consumido por la derrota y la traición. Idubeda, incapaz de soportar el remordimiento y la deslealtad de su amado, se lanzó desde la más alta torre del castillo, encontrando la muerte en las rocas a los pies de la fortaleza.
La leyenda concluye que el caballero cristiano se arrepintió de su traición al amor de la princesa y, aunque fue aclamado como héroe por su rey, nunca pudo encontrar la paz. Se dice que en las noches de luna llena, la silueta fantasmal de la bella Idubeda aparece en lo alto del castillo, llorando su amor perdido y su terrible error, y que sus lágrimas se deslizan por la ladera.
Feliz velada de miércoles de primavera ya avanzada con estas mis dos fotos de hoy que espero que te gusten.
La estrategia del respeto personal se basa en cultivar hábitos silenciosos que proyectan autoridad y confianza sin necesidad de recurrir a la arrogancia. Una estrategia de desarrollo personal efectiva consiste en la adopción de comportamientos no muy llamativos pero constantes que transforman la percepción que los demás tienen sobre nuestra valía. No se trata de imponerse por la fuerza, sino de generar una mirada natural hacia nuestra figura mediante la coherencia, la gestión emocional y el establecimiento de límites claros que impidan el abuso de confianza. ¿Quieres conocer cuatro formas de respetarte a ti mismo?…
¿Cómo influye el silencio en la percepción de mi autoridad? El silencio es una herramienta de poder infravalorada en las interacciones sociales modernas. Cuando una persona elige sus palabras con precisión y no siente la urgencia de rellenar cada hueco en la conversación, proyecta una seguridad interna que los demás interpretan como alta autoestima. Este hábito permite que, cuando finalmente hables, tus aportaciones tengan un peso significativamente mayor. Hablar menos no significa falta de ideas, sino un filtro de calidad riguroso. Al observar antes de intervenir, demuestras que tienes el control de la situación y que tu atención es un recurso valioso que no se entrega de forma gratuita. Este misterio controlado genera una curiosidad natural y un respeto instintivo por parte de tus interlocutores.
¿Es posible ganar respeto siendo una persona puntual? La puntualidad es la manifestación externa de la integridad y el respeto por el tiempo ajeno. Ser alguien que cumple estrictamente con sus horarios es una señal de disciplina que comunica profesionalidad sin decir una sola palabra. Quien domina su agenda demuestra que es capaz de dominar sus responsabilidades más complejas, ganándose la confianza de jefes y colaboradores. Llegar a tiempo elimina la necesidad de dar excusas mediocres que degradan tu imagen pública. Al ser previsible en tu compromiso, te conviertes en un pilar de fiabilidad en cualquier equipo de trabajo. Esta constancia construye una reputación de hierro que te posiciona como un líder natural en el que todos pueden delegar tareas críticas.
¿Por qué admitir errores mejora mi imagen ante los demás? Contrario a la creencia popular, la vulnerabilidad inteligente es un signo de fortaleza inmenso. Poseer la madurez necesaria para reconocer un fallo sin buscar culpables externos te diferencia de la mayoría, que suele proteger su ego a toda costa. Esta honestidad radical desarma cualquier conflicto y establece un estándar de ética inalcanzable para los mediocres. Cuando admites un error y propones una solución inmediata, demuestras que tu prioridad es el éxito del proyecto y no tu propia imagen. Este rasgo es altamente valorado en entornos de alta presión, ya que reduce la fricción comunicativa y fomenta un ambiente de confianza mutua donde el aprendizaje es la base del crecimiento colectivo.
¿Cómo ayuda el contacto visual a consolidar mi presencia? Mantener un contacto visual firme pero relajado es una técnica de comunicación no verbal que establece una conexión directa y honesta. Esta práctica refleja una personalidad sólida que no teme ser evaluada y que está presente de cuerpo y alma en la interacción. Es la diferencia entre ser un espectador pasivo y ser el protagonista de la conversación. Evitar la mirada suele interpretarse como sumisión o falta de sinceridad. Por el contrario, sostener el brillo en los ojos del interlocutor mientras escuchas activamente demuestra que valoras el intercambio y que posees la confianza necesaria para sostener tu posición, independientemente de la jerarquía de quien tengas enfrente.
¿Qué otros hábitos silenciosos debería implementar hoy?
Cumplir las promesas pequeñas para generar confianza a largo plazo.
Escuchar más de lo que hablas para captar detalles que otros ignoran.
Mantener una postura erguida que comunique apertura y energía.
No participar en chismes ni críticas destructivas sobre terceros. Y tú, ¿qué opinas? (QUORA)
Si quieres que te respeten, no lo dudes…¡colabora para que lo hagan y respétate, antes, a ti mismo! Feliz velada de martes en el que la primavera ha vuelto de lleno y las temperaturas siguen aumentando.
lunes, 4 de mayo de 2026 El argumento definitivo para comprender la importancia del concepto de la «Prioridad nacional»… la prioridad del español ante el inmigrante ilegal (que no contribuye para nada en nuestra riqueza, que no aporta NADA para sostener nuestros servicios públicos, es aplicar este mismo concepto, los mismos criterios, a nuestra propia familia, ya que España no deja de ser una Gran Familia, como la nuestra pero en grande, en la que los españoles somos los hijos del Papá Estado, y los inmigrantes ilegales (ese millón que el Gobierno español está legalizando ahora precisamente), son los vecinos «de al lado»… pero no sus hijos… lee, lee … y así podrás tener una opinión mejor formada… o al menos asi conocerás mi opinión y en que se basa el tenerla.
La idea de la «prioridad nacional» suele evocar fríos debates geopolíticos, tratados internacionales y una retórica que, para el ciudadano de a pie, suena a eco lejano. Sin embargo, este concepto no es más que la escala macroscópica de un instinto que practicamos cada mañana al despertar: la prioridad familiar. Para entender por qué un Estado decide proteger lo suyo primero, basta con observar la mesa de un comedor. Ningún padre o madre es tildado de injusto por asegurar que sus hijos cenen antes de preocuparse por la nutrición de los niños de la manzana de al lado; al contrario, se entiende como un deber moral y biológico fundamental. Esta preferencia no nace del odio hacia el vecino, sino de un contrato implícito de cuidado y responsabilidad limitada. En el círculo de la familia, los recursos —ya sea el tiempo, el dinero o el afecto— son finitos, y gestionarlos bajo la premisa de que «los de casa van primero» es lo que garantiza la supervivencia y el bienestar del núcleo. Si un hogar diluyera sus esfuerzos tratando de cuidar a todos por igual, terminaría por no cuidar a nadie con eficacia, colapsando bajo el peso de una solidaridad inabarcable. Así, la prioridad familiar actúa como un ancla de seguridad: sabemos que, en un mundo incierto, existe un grupo humano cuyo compromiso principal somos nosotros. Aplicar esta lógica a la nación ayuda a aterrizar el concepto: el Estado, en teoría, funciona como ese «padre de familia» que debe asegurar primero el techo y el sustento de sus ciudadanos antes de proyectar su ayuda hacia el exterior. No es un acto de egoísmo ciego, sino de administración coherente. Al igual que una familia fuerte y estable es la que mejor puede, eventualmente, ayudar a otras familias en crisis, una nación que prioriza su estabilidad interna se convierte en un actor más sólido y capaz de cooperar de forma sana. La prioridad nacional, vista a través del cristal de los afectos y responsabilidades domésticas, deja de ser una abstracción política para revelarse como una extensión lógica de nuestra propia naturaleza humana: cuidamos con más celo aquello de lo que somos directamente responsables.
El calendario nos regala este año una coincidencia cargada de simbolismo: el inicio del mes de las flores se funde con el homenaje más universal. En España, el Día de la Madre no tiene una fecha fija grabada en el santoral, sino que se mueve con el ritmo del primer domingo de mayo. En este 2026, esa cita cae precisamente el domingo 3 de mayo, convirtiéndose en el epicentro de un fin de semana donde el agradecimiento toma las calles y los hogares.
Históricamente, la celebración en España no siempre fue primaveral. Durante décadas, el homenaje a la maternidad estaba unido de forma indisoluble a la fe católica, celebrándose cada 8 de diciembre coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción. No fue hasta el año 1965 cuando las autoridades eclesiásticas y civiles decidieron separar ambas festividades, trasladando el Día de la Madre al primer domingo de mayo para alinearse con el carácter de renovación y vida que representa este mes.
La elección de mayo no fue casualidad, ya que es el mes consagrado tradicionalmente a la Virgen María. Al trasladar la fecha, se buscó fusionar la devoción religiosa con el ciclo de la naturaleza, vinculando la figura materna con el florecimiento y la vitalidad de la primavera. Desde entonces, España celebra este día de una forma distinta a otros países vecinos —como el Reino Unido, que lo celebra en marzo, o Estados Unidos, que elige el segundo domingo de mayo—, manteniendo una identidad propia en su calendario festivo.
Este domingo 3 de mayo, la importancia de la fecha trasciende el simple gesto del regalo. Se trata de un reconocimiento al pilar fundamental de la estructura social y emocional del país; una pausa necesaria para honrar a quienes, con su entrega silenciosa o su guía constante, han moldeado generaciones. En un mundo que se acelera, este domingo se presenta como el refugio perfecto para recordar que el origen de nuestra historia personal siempre tiene un nombre de mujer.
Y hoy, como cada 3 de mayo, tambien celebramos el Día de la Cruz, que transforma las calles de Andalucía en un museo efímero de color, aroma y tradición, alcanzando su máxima expresión en ciudades como Granada. Esta festividad, que hunde sus raíces en la antigua conmemoración del hallazgo de la Santa Cruz, ha evolucionado hasta convertirse en una explosión de identidad popular donde lo sagrado y lo profano se abrazan bajo el sol de la primavera. No se trata solo de un evento religioso, sino de una manifestación artística donde los barrios compiten por erigir la cruz más hermosa, adornándola con flores, mantones de Manila, cacharros de cobre y elementos de la labranza que evocan el pasado rural de la región.
En Granada, la fiesta adquiere una dimensión casi mística, especialmente en los barrios del Albaicín y el Realejo, donde el empedrado se llena de altares que son verdaderas obras de ingeniería floral. El aire se impregna del olor a clavel y se mezcla con el sonido de las sevillanas y el tintineo de las guitarras, creando una atmósfera de júbilo que une a vecinos y visitantes. Uno de los elementos más curiosos y distintivos de las cruces granadinas es la presencia del «pero» (una manzana) con una tijera clavada; este símbolo cargado de ingenio sirve para advertir a los críticos que no deben «ponerle peros» o defectos al altar, protegiendo así el esfuerzo y la ilusión de quienes lo han levantado.
La importancia de esta fecha para el pueblo andaluz reside en su capacidad para fortalecer los lazos comunitarios a través del trabajo compartido y la fiesta en la calle. Durante esta jornada, las plazas se convierten en salas de baile improvisadas y los patios cordobeses o granadinos abren sus puertas para mostrar el orgullo de su herencia. El Día de la Cruz es, en definitiva, el recordatorio anual de que Andalucía sabe celebrar la vida a través de la belleza, convirtiendo un símbolo de sacrificio en un monumento a la alegría, la convivencia y el esplendor de su propia historia.
Y de mis fotos de esta noche, la primera es de un recuerdo de la Cruz de Mayo que hicimos en mi pequeño jardín hace 3 años, en 2023, con mis nietos posando para mi. Una cruz humilde pero creo que no tanto comparada con otras «oficiales» y que se supone que son importantes. Feliz velada del día de la Cruz y mi felicitación a todas las madres, en especial a las mas cercanas a mi círculo…Angeles, Mariángeles, Inma, mi hermana Maricarmen y un beso muy especial para el cielo, a mi madre y a la madre de Angeles.
El 2 de Mayo de 1808 no es solo una fecha que encontramos en los libros de texto o una festividad regional; es el origen de la identidad contemporánea española. Lo que comenzó como un estallido de ira popular frente al Palacio de Oriente se transformó, con el paso de las décadas, en el origen de la nación española moderna. Su importancia no reside únicamente en la expulsión de las tropas napoleónicas, sino en el profundo cambio psicológico y político que imprimió a nuestro país y a la conciencia de poder que alcanzaron sus habitantes, nuestros antepasados.
Antes de aquel estallido, el concepto de «España» estaba indisolublemente ligado a la figura del monarca. Sin embargo, cuando la corona se plegó ante Napoleón en las abdicaciones de Bayona, ocurrió un fenómeno desconocido hasta entonces… el pueblo recuperó su propia soberanía por puro instinto de supervivencia. El 2 de Mayo marca el momento exacto en que los ciudadanos deciden que la nación les pertenece a ellos y no a una institución ausente o debilitada, sentando las bases de lo que pocos años después sería la Constitución de Cádiz.
Esa jornada también dio paso a la invención de una nueva y desesperada forma de lucha: la guerrilla. Por primera vez en la era moderna, el ejército más poderoso del mundo se vio desbordado no por una fuerza regular, sino por la resistencia invisible de campesinos y artesanos. Este espíritu de resistencia a ultranza pasó a formar parte del carácter español, influyendo en la forma en que la sociedad civil se ha relacionado con el poder y la ocupación a lo largo de los siglos posteriores.
A largo plazo, el 2 de Mayo también funciona como un espejo de las contradicciones nacionales. En las calles de Madrid se escenificó la fractura entre los afrancesados, que veían en las luces de Francia el progreso necesario, y los patriotas, que defendían la independencia y la esencia propia. Esta tensión entre la modernidad importada y la tradición castiza ha sido el motor, muchas veces trágico, de la historia política de España hasta bien entrado el siglo XX.
Hoy, la importancia de esta fecha sobrevive como un recordatorio de la resiliencia colectiva. En un mundo globalizado, el 2 de Mayo se reinterpreta no como un acto de aislamiento, sino como la reivindicación de la dignidad frente a la imposición externa. Es el símbolo de una sociedad que, aun sintiéndose huérfana de liderazgo, es capaz de unirse ante la adversidad. La herida que Goya inmortalizó con sus pinceles sigue presente, recordándonos que la soberanía no es un regalo, sino una conquista que comenzó un lunes de primavera hace más de dos siglos.
Tambien celebramos hoy el día internacional contra el «acoso escolar» (mal conocido tambien como «bulling», que es un «extrenjerismo), que no es una simple fecha en el calendario escolar, sino un grito de auxilio colectivo que busca visibilizar una de las formas de violencia más destructivas y silenciosas de nuestra sociedad. Esta jornada, celebrada cada 2 de mayo, actúa como un espejo necesario que nos obliga a mirar de frente una realidad que afecta a millones de niños y adolescentes en todo el mundo, recordándonos que el acoso no es «cosa de niños», sino una vulneración sistemática de los derechos fundamentales.
La importancia de este día reside en su capacidad para romper la ley del silencio que suele rodear al maltrato en las aulas. Históricamente, el acoso a los mas vulnerables se ha normalizado bajo la falsa premisa de que ayuda a forjar el carácter, pero hoy sabemos que sus secuelas dejan cicatrices profundas en la salud mental, el desarrollo emocional y el rendimiento académico de quienes lo sufren. Al señalar este día, la comunidad internacional pone el foco en la prevención y en la necesidad de crear entornos seguros donde la diferencia sea celebrada y no castigada….Yo siempre he tenido muy muy claro que..»Tolerancia cero a los ACOSADORES».
Feliz velada de este dos de mayo, primer sábado del mes, y mi ánimo a todos, alumnos y profesores, a denunciar siempre y «aislar» a los maltratadores y acosadores… se quieren hacer los valientes, los lideres cuando son sencillamente unos cobardes despreciables, sea en la escuela o en cualquier ámbito de la vida.