“De pe a pa”: cuando las cosas se cuentan con el corazón

CARTAS A DULCINEA
Sábado, 11 de Julio de 2026

Hay expresiones que forman parte de nuestra manera de hablar desde hace tanto tiempo que casi no nos detenemos a pensar en ellas. Una de esas expresiones es “de pe a pa”. Son solo cuatro palabras, pero encierran una idea muy bonita: la de contar, explicar o conocer algo por completo, sin dejar nada importante fuera.

Cuando decimos que alguien nos ha contado una historia de pe a pa, queremos decir que nos la ha contado entera. No solo los hechos principales, sino también esos pequeños detalles que ayudan a comprender mejor lo ocurrido. Es como abrir un álbum de recuerdos y recorrerlo página a página, sin prisas, disfrutando de cada imagen y de cada momento.

Esta expresión se utiliza para muchas cosas. Podemos aprender una lección de pe a pa, leer un libro de pe a pa o conocer una ciudad de pe a pa. En todos los casos significa lo mismo: hacerlo todo, desde el principio hasta el final, con atención y sin saltarse nada.

Su origen es muy antiguo y no está completamente claro. Algunos creen que procede de los nombres de las letras P y A, mientras que otros piensan que podría estar relacionada con los antiguos escribanos que copiaban documentos palabra por palabra para que no hubiera errores. Lo que sí sabemos es que ya aparecía en La Celestina, una obra escrita hace más de quinientos años. Desde entonces ha viajado de generación en generación hasta llegar a nuestros días.

Pero quizá lo más bonito de esta expresión no sea su historia, sino lo que nos transmite. Vivimos en un tiempo en el que muchas veces todo parece ir demasiado deprisa. Leemos mensajes cortos, vemos vídeos de pocos segundos y escuchamos versiones resumidas de casi todo. Sin embargo, las cosas que de verdad importan suelen necesitar más tiempo. Una amistad, una historia familiar, un recuerdo de la infancia o una conversación sincera no pueden contarse en unas pocas palabras.

Por eso, cuando una persona nos habla de pe a pa, nos está regalando algo valioso: su tiempo, su confianza y su deseo de compartir con nosotros una experiencia completa. Nos está invitando a caminar a su lado desde el comienzo hasta el final del relato.

Tal vez por eso esta expresión sigue tan viva después de tantos siglos. Porque todos necesitamos que algunas cosas se nos cuenten enteras. Porque los mejores recuerdos, las historias más emocionantes y las experiencias que dejan huella merecen ser compartidas sin prisas y con todo su contenido.

Al fin y al cabo, la vida también se construye así: de momento en momento, de recuerdo en recuerdo y de experiencia en experiencia. Y cuando miramos hacia atrás, descubrimos que las historias que más nos han marcado son precisamente aquellas que hemos vivido y contado de pe a pa.

Feliz velada de un nuevo sábado de pleno verano, aunque esta mañana ha estado el cielo blanquecino, con nubes casi uniformes que dejaban filtrar algo de sol, como se ve en mi primera foto. La segunda es de una de las gaviotas propias de por aqui, las «patiamarillas», que viven en zonas rocosas; esta, en los acantilados de la Torre.

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