«¿Estás ocupada?»

CARTAS A DULCINEA
Domingo, 8 de febrero de 2026

Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba. Esperaba que me hablaras, aunque fuesen unas cuantas palabras, preguntando mi opinión acerca de algún tema o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido el día de ayer. Pero noté que estabas muy ocupada… buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme «HOLA»… pero estabas demasiado ocupada…

Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros… pero ni siquiera te diste cuenta de ello. Te miré mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con tantas actividades supongo que… estabas muy ocupada para decirme algo.
De regreso, ví tu cansancio, quise rociarte para que el agua se llevara tu stress. Pensé que agradándote, te acordarías de mí. Sin embargo, enfurecida, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras… aún quedaba bastante tiempo.
Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente mientras veías tu serie favorita, luego cenaste, revisaste en tu teléfono móvil los whatsapps pendientes, la cuenta de facebook y twitter y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
Te noté cansada, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo pero no te dejé a oscuras. Lo cambié por un lucero… Verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesada en verlo.

A la hora de dormir creo que ya estabas agotada. Dijiste buenas noches a tu familia, caminaste hacia tu cama y casi de inmediato te dormiste. Acompañé con música tus sueños, mis animales nocturnos se lucieron. No hay problema… porque quizás no te dés cuenta que siempre estoy ahí para ti.

Tengo más paciencia de la que te imaginas. Quisiera enseñártela para que puedas tenerla con los demás.
Te amo tanto que espero todos los días una oración y el paisaje que diseño cada amanecer es para ti.
Bueno… te estás levantando de nuevo y no me queda otra cosa que entregarte todo el amor que siento por ti y continuar esperando que, al menos, el día de hoy me dediques sólo… un poco de tiempo.
Que tengas un buen día…

Firmado: Dios

Por cierto, ¿tendrás tiempo de decirle a tus amigos que lean esta reflexión o estás… muy ocupada?
(Católico Javier)

Para comenzar a percibir esa comunicación sutil de Dios con cada uno de los que creemos en Él, el consejo más práctico y efectivo es aprender a gestionar el ruido, tanto el que nos rodea como el que llevamos dentro. No se puede escuchar un susurro en medio de un concierto de rock, y nuestra mente moderna suele funcionar a ese volumen. La práctica de dedicar al menos diez minutos de silencio absoluto al día, sin dispositivos electrónicos ni música, crea el espacio necesario para que la intuición y las señales divinas emerjan. No se trata de vaciar la mente, sino de observar nuestros pensamientos sin juzgarlos hasta que el sedimento de la preocupación baje y el agua se vuelva clara.

Otro paso fundamental es el ejercicio de la atención plena en las coincidencias. Podríamos empezar a llevar un registro o un diario breve de esos momentos en los que «el azar» nos dio una respuesta: una llamada inesperada, un mensaje en una valla publicitaria que resonó con un problema personal o una paz repentina tras una oración. Al anotar estas «diosidencias», entrenamos a nuestro cerebro para estar alerta y receptivo. Lo que antes pasabamos por alto como una simple casualidad, empieza a revelarse como un patrón de guía constante, permitiéndonos reconocer el estilo personal con el que Dios elige comunicarse con cada uno de nosotros

Finalmente, la práctica de la pregunta honesta es una herramienta poderosa. En lugar de pedir cosas específicas como si fuera una lista de deseos, intentemos lanzar hacer preguntas abiertas al universo o a Dios antes de dormir, como «¿qué necesito aprender hoy?» o «¿hacia dónde debo dar el siguiente paso?». Al hacer esto, programamos nuestra apertura espiritual para recibir respuestas durante el día siguiente. La clave no es forzar la respuesta, sino vivir con la expectativa de que llegará, a menudo de la forma más inesperada y a través de los medios más sencillos.

Y ¡se acabó el domingo!, un dia que ha sido de transición entre el tiempo que hemos tenido y el que parecen pronosticar que se avecina… no ha habido lluvia, si nubes en los cielos y viento, muchisimo viento que, además, viene frio….pero no olvidemos que estamos en pleno «febrero». Feliz velada de domingo.

«El arte de celebrar la Vida»… ¿Por qué festejamos los cumpleaños?

Sábado, 7 de febrero de 2026

Una vez al año, el calendario se detiene para una persona en particular. Hay pasteles, velas, canciones y abrazos. Cumplir años es mucho más que sumar un número al contador de la vida; es un ritual universal que nos conecta con nuestra propia historia y con quienes nos rodean.

Un viaje por el tiempo: ¿De dónde viene la tradición?
Aunque hoy nos parezca natural, la celebración de los cumpleaños ha evolucionado mucho a lo largo de los siglos:
Protección y Magia: En la antigüedad, los griegos y egipcios creían que en el día del cumpleaños los espíritus se acercaban más a las personas. Las velas y los gritos de felicidad se usaban originalmente para espantar a los malos espíritus y proteger al cumpleañero.
La Tarta y la Luna: Se dice que los griegos ofrecían pasteles redondos a Artemisa (diosa de la luna) con velas encendidas para que brillaran como el satélite.
La Democratización: Durante mucho tiempo, solo los reyes y figuras poderosas celebraban su nacimiento. No fue hasta la Revolución Industrial que las tartas y las fiestas se volvieron accesibles para todo el mundo.
¿Qué celebramos realmente?
Más allá del regalo o la fiesta, el cumpleaños cumple tres funciones vitales en nuestras vidas:
Gratitud por la Existencia: Es el día para decir «qué bueno que estás aquí». Es una reafirmación del valor de la persona por el simple hecho de existir.
Cierre y Apertura de Ciclos: Funciona como un «Año Nuevo personal». Es el momento ideal para mirar atrás, agradecer lo aprendido y proyectar deseos para los próximos 365 días.
Fortalecimiento de Vínculos: Reunirse para un cumpleaños es un acto de amor social. Nos recuerda quiénes son las personas que caminan a nuestro lado.
La psicología del «Cumpleaños Feliz»
A pesar de que a algunas personas les genera nostalgia o el famoso «vértigo por la edad», celebrar tiene beneficios psicológicos reales. Ayuda a los niños a entender el paso del tiempo y a construir su identidad, y en los adultos, actúa como una pausa necesaria en el ajetreo diario para recibir afecto sin excusas.

Tres formas de darle un sentido especial a tu próximo cumple:
Escribe una carta a tu «yo» del futuro: Cuéntale tus sueños actuales y léela el próximo año.
El regalo de la experiencia: En lugar de objetos, busca vivir algo nuevo (un viaje, una cena, un curso).
Momento de gratitud: Antes de soplar las velas, piensa en tres cosas maravillosas que te pasaron en el año que termina.
Conclusión: Cada vela encendida es una victoria sobre el tiempo y cada abrazo recibido es el combustible para seguir adelante. No importa si es con una fiesta gigante o con un café tranquilo: celebrar tu vida siempre vale la pena.

Feliz velada de sábado, ¡por aqui de nuevo lloviendo! ¡y me encanta! , asi es que en la mesa de camilla tan calenticos y tan a gusto. ¡Hasta mañana… si tu quieres!