«Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que salía de adentro y le decía: «Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal, después de que salgas la puerta se cerrará para siempre, por lo tanto aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal…». La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro, por las joyas, puso al bebé en el piso y empezó a juntar ansiosamente todo lo que podía, en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente: «Tienes sólo cuatro minutos…» Agotados los cuatro minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró, recordó entonces que su bebé quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre… La riqueza duró poco y la desesperación toda la vida»
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte «no te olvides de lo principal»… Y lo principal son los valores espirituales, la oración, la familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre lo dejamos de lado… Así agotamos nuestro tiempo aquí y dejamos a un lado lo esencial: «los tesoros del alma» . El tiempo pasa; ¡ la eternidad se acerca !
«No te prometo la felicidad ni aquí ni ahora…» decía Nuestra Señora a Santa Bernardita en Lourdes, la cual sufrió mucho, pero amando a Nuestro Señor Jesucristo; jamás nos olvidemos que la vida en este mundo pasa rápido, que la muerte llega, y cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Ahora es la misericordia. No quites tus ojos de lo más importante, que es Dios, de su amor hacia nosotros, (expresado, de modo especialísimo, en el santo sacrificio), de mostrar verdadero amor hacia los demás…(por Dios) y no desvíes tu vista ni pierdas tu tiempo en cosas de valor pasajero… (Web católico de Javier)
Esta leyenda es una poderosa advertencia sobre la ceguera que produce la ambición y la importancia de discernir entre lo urgente y lo esencial. ¿Y qué nos pretende enseñar. transmitir?… pues sencillamente que «lo esencial no es lo que acumulamos con las manos, sino lo que atesoramos en el corazón». No permitamos que lo pasajero nos haga olvidar lo eterno.
Feliz velada de domingo y feliz mes de marzo … ¡y no perdamos la claridad de ideas acerca de lo que es en nuestras vidas lo esencial, lo que va a durar para siempre, dejándonos cegar por lo accesorio, que sí, deslumbra, pero es efímero, se acaba!
Cada 28 de febrero, los corazones de ocho provincias laten al unísono. El Día de Andalucía no es solo una fecha en el calendario; es la celebración de una historia milenaria, de una cultura que ha cautivado al mundo y de un pueblo que, con orgullo y sencillez, reivindicó su derecho a decidir su propio camino.
El Origen: Un Grito de Autonomía La elección de este día no fue al azar. El 28 de febrero de 1980, los andaluces acudieron a las urnas en un histórico referéndum. Fue el momento en que Andalucía dijo «sí» a una autonomía plena, demostrando una voluntad inquebrantable de igualdad y progreso. Detrás de este logro está la figura de Blas Infante, considerado el «Padre de la Patria Andaluza», quien diseñó los símbolos que hoy nos representan: la bandera blanca y verde, y el escudo con Hércules ante las columnas.
Los Símbolos: Blanco y Verde La Bandera: El verde simboliza la esperanza y la unión con la naturaleza (el campo andaluz); el blanco representa la paz y la pureza de sus pueblos. El Himno: Con una melodía que invita a la reflexión y al orgullo, el himno de Andalucía es una llamada a la solidaridad: «¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad!». Una Cultura que es Patrimonio del Mundo Andalucía es mucho más que una región; es un estado de ánimo. Su riqueza reside en su diversidad: El Arte: Del flamenco (Patrimonio de la Humanidad) a la poesía de Lorca o la pintura de Picasso. Andalucía es la cuna de la creatividad. El Paisaje: Desde las cumbres blancas de Sierra Nevada hasta las dunas de Doñana, pasando por el mar de olivos de Jaén y las playas infinitas de Cádiz y Huelva. El Carácter: La alegría, la hospitalidad y esa forma única de entender la vida, donde el tiempo se mide en momentos compartidos y no solo en horas. La Celebración: Tradición en las Calles El 28 de febrero, Andalucía se viste de fiesta. Los balcones se engalanan con banderas y en los colegios no falta el tradicional desayuno andaluz: pan con aceite de oliva y azúcar o sal, el «oro líquido» que es el orgullo de nuestra tierra. Es un día de convivencia, donde se entregan las Medallas de Andalucía a quienes han llevado el nombre de la comunidad a lo más alto.
Y es que ser andaluz es una forma de estar en el mundo. Es llevar la historia de Tartessos, romanos y árabes en la sangre, y mirar al futuro con la luz del sol que nunca se apaga. Como decía Machado: «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…», porque Andalucía, al final, es el hogar al que siempre se quiere volver.
Feliz velada del Día de Andalucía!, con mis dos fotos de esta noche: la primera es una alegoría sobre el dia que estamos celebrando y la segunda un bello atardecer por el cabo de Sacratif.
La expresión popular «ser un culillo de mal asiento» describe a aquellas personas que son incapaces de permanecer en un mismo lugar o actividad durante mucho tiempo. Son inquietas, nerviosas e inconstantes, y siempre están buscando nuevas experiencias y desafíos. Suelen ser personas creativas y con una gran energía, pero también pueden ser impulsivas e impacientes.
El origen de esta expresión es incierto, pero se cree que podría estar relacionado con la inestabilidad de los niños pequeños, que no paran de moverse y explorar el mundo que les rodea. También podría tener su origen en la época en la que los asientos eran incómodos e inestables, lo que dificultaba permanecer sentado durante mucho tiempo.
En cualquier caso, la expresión «ser un culillo de mal asiento» se ha utilizado durante siglos para describir a aquellas personas que no pueden estarse quietas. A lo largo de la historia, ha habido muchos personajes famosos que han sido descritos como «culillos de mal asiento». Algunos ejemplos son Leonardo da Vinci, un genio renacentista que destacó en múltiples disciplinas, y Ernest Shackleton, un explorador polar que lideró varias expediciones a la Antártida.
En la actualidad, la expresión «ser un culillo de mal asiento» se sigue utilizando para describir a personas inquietas e inconstantes. Sin embargo, también se utiliza para describir a personas creativas y con una gran energía. En un mundo cada vez más cambiante, la capacidad de adaptarse y buscar nuevas experiencias es una cualidad muy valorada.
Si te consideras un «culillo de mal asiento», no te preocupes. No estás solo. Hay muchas personas como tú que son inquietas, creativas y con una gran energía. ¡Aprovecha tus cualidades y no dejes que nadie te pare!
Y hoy han vuelto los cielos a cambiar de color. Otro tal dia como hoy ya se ve en la segunda foto que era muy distinto, el mar mucho mas alborotado y el color en los cielos. Feliz velada de viernes…¡vispera del dia de nuestra querida Comunidad Andaluza!
CARTAS A DULCINEA Jueves, 26 de febrero de 2026 (Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte tercera)
La Conquista Cristiana y la Crisis del Siglo XVI: Guerra, Fe y Repoblación
La incorporación de Motril a la Corona de Castilla en 1489 no fue un evento aislado, sino parte de la fase final de la Guerra de Granada. La transición del dominio islámico al cristiano fue un proceso traumático caracterizado por rebeliones, desplazamientos forzosos y una reestructuración total de la sociedad
Capitulaciones y la Inestabilidad Mudéjar Motril fue entregada a los ejércitos cristianos en diciembre de 1489. Inicialmente, las capitulaciones prometían respetar las leyes, religión y propiedades de la población musulmana (ahora mudéjar). Sin embargo, la tensión estalló rápidamente. En 1490 se produjo una sublevación que obligó a una nueva intervención militar, tras la cual la ciudad fue integrada definitivamente en 1492 coincidiendo con la caída de la capital granadina.
Para consolidar el control sobre este territorio estratégico, los Reyes Católicos otorgaron a Motril jurisdicción propia y ayuntamiento en 1500. No obstante, la convivencia se deterioró debido a la presión evangelizadora y las restricciones culturales, lo que culminó en las revueltas mudéjares de 1499-1501, que marcaron el fin del estatus legal de mudéjar y la imposición del bautismo forzoso, dando origen a la comunidad morisca.
La Rebelión de las Alpujarras y su Impacto Demográfico El conflicto más sangriento del siglo XVI fue la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571). Provocada por la Pragmática Sanción de Felipe II, que prohibía el uso de la lengua árabe, los trajes tradicionales y las costumbres moriscas, la guerra civil se extendió por todo el antiguo Reino de Granada. Motril, debido a su numerosa población de origen musulmán, se convirtió en un foco de violencia extrema.
La derrota de los sublevados tuvo consecuencias devastadoras para la economía local. Los moriscos, que poseían el conocimiento técnico milenario sobre el cultivo y refinado del azúcar, fueron expulsados y dispersados por el interior de Castilla. La ciudad quedó parcialmente despoblada hasta que, a partir de 1575, se inició una repoblación con «cristianos viejos» procedentes de León, Galicia y Castilla. Estos nuevos pobladores tuvieron que enfrentarse al reto de mantener una industria compleja sin la experiencia de sus predecesores, lo que generó una crisis transitoria en la producción azucarera.
Motril frente a la Piratería: La Ciudad-Fortaleza del Siglo de Oro Durante los siglos XVI y XVII, la principal amenaza para la supervivencia de Motril no provenía del interior, sino del mar. La piratería berberisca y turca, apoyada a menudo por el Imperio Otomano, convirtió la costa granadina en una zona de guerra permanente.
La Iglesia Mayor de la Encarnación: Fe y Defensa La necesidad de protección dio forma a la arquitectura religiosa de la ciudad. La Iglesia Mayor de la Encarnación, el monumento más antiguo que se conserva, fue diseñada bajo el concepto de iglesia-fortaleza. Construida sobre la antigua mezquita aljama a partir de 1510, presenta muros de gran espesor, escasos vanos y una torre defensiva que permitía vigilar el horizonte marítimo y ofrecer refugio seguro a los ciudadanos durante los desembarcos piratas.
Este carácter defensivo se complementaba con un cinturón de torres vigía a lo largo de la costa, como la Torre de la Chucha o la Torre de Torrenueva, y la construcción posterior del Castillo de Carchuna, destinado a proteger las vitales salinas y los accesos a la vega.
El Surgimiento del Santuario de la Virgen de la Cabeza En el siglo XVII, la religiosidad popular y la identidad local se fundieron en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Levantado sobre las ruinas de la antigua alcazaba nazarí —donde residiera la Reina Aixa—, el templo comenzó su construcción en 1631 bajo la dirección de Isidro de la Chica.
El edificio, de planta de cruz latina y estilo barroco austero, se convirtió en el faro espiritual de Motril. La Virgen de la Cabeza fue proclamada patrona de la ciudad, simbolizando la nueva identidad cristiana de un territorio que reclamaba su pasado militar para reforzar su fe. El santuario, visible desde el mar, servía tanto de hito geográfico para los navegantes como de símbolo de resistencia ante el Islam.
¿Seguimos el próximo jueves con esta aproximación básica a la historia de Motril? Si así lo deseas, te espero. Por hoy ya sólo mis dos fotos que son precisamente de Motril, la primera con el símbolo de sus dos elementos principales, el azúcar (con esa torre de la azucarera) y la sal (con ese mar que nos baña y nos da buena parte de nuestra actividad económiCA), y la segunda con ese precioso amanecer desde el puerto de Motril, con La Torre al fondo y el cabo Sacratif. Feliz velada de jueves.
CARTAS A DULCINEA Miércoles, 25 de febrero de 2026
Y hoy te dejo otra de las aventuras que aparecen en «El Quijote. «La historia de esta noche comienza cuando Don Quijote y Sancho se adentran en Sierra Morena y encuentran a un joven de aspecto andrajoso y comportamiento errático llamado Cardenio. Tras recuperar la cordura por un momento, Cardenio les cuenta que era un hombre rico de Andalucía que estaba profundamente enamorado de Luscinda, una joven de su misma condición. Sin embargo, su felicidad se truncó cuando su mejor amigo, el duque Fernando, un noble de mayor rango pero de escasos escrúpulos, se encaprichó de Luscinda tras haber seducido y abandonado previamente a una hermosa labradora llamada Dorotea. Fernando traicionó la amistad de Cardenio y organizó una boda secreta con Luscinda; Cardenio, escondido tras unas cortinas durante la ceremonia, vio cómo su amada no se oponía al enlace por miedo y, desesperado y creyéndose traicionado, huyó a las montañas para vivir como un salvaje, perdiendo el juicio de forma intermitente.
Mientras Don Quijote decide hacer penitencia en la sierra por Dulcinea, Sancho se encuentra con el cura y el barbero del pueblo, quienes han ido en busca del hidalgo. En ese momento conocen a Dorotea, la joven labradora a la que Fernando había engañado con promesas de matrimonio. Dorotea, lejos de rendirse, se había disfrazado de hombre para perseguir a Fernando y exigirle que cumpliera su palabra. Al encontrarse todos en la sierra, Dorotea demuestra una gran inteligencia y acepta ayudar al cura y al barbero en su plan para sacar a Don Quijote de las montañas, haciéndose pasar por la princesa Micomicona, quien supuestamente busca la ayuda del caballero para recuperar su reino.
El destino hace que todo el grupo, incluido Cardenio, termine coincidiendo en la famosa venta donde Don Quijote tiene otras aventuras. Allí aparece inesperadamente el duque Fernando escoltando a una mujer velada que resulta ser Luscinda, a quien había sacado a la fuerza de un convento. Se produce entonces una escena de gran tensión emocional donde los cuatro personajes se reencuentran. Cardenio se abraza a Luscinda, quien confiesa que siempre le fue fiel y que se desmayó en la boda porque llevaba una nota diciendo que solo lo amaba a él. Por su parte, Dorotea se arrodilla ante Fernando y, con un discurso lleno de dignidad y sentimiento, le recuerda su compromiso y el honor que le debe.
Finalmente, conmovido por las palabras de Dorotea y viendo la determinación de Cardenio y Luscinda, Fernando se arrepiente de sus actos y decide cumplir su promesa inicial. El conflicto se resuelve con un final feliz donde las dos parejas se reconcilian: Fernando se queda con Dorotea y Cardenio recupera a su amada Luscinda. Esta historia sirve para mostrar cómo, en el mundo real de la novela, los conflictos de honor y amor pueden resolverse mediante la palabra y la justicia, contrastando con la visión fantasiosa y a menudo violenta de la caballería que tiene Don Quijote.
Bonito y muy tierno, ¿verdad? … ¡y con final feliz! Y es que el amor, si es de verdad, siempre triunfa. Y mis dos fotos de esta noche, la primera, que es de esta mañana, ha sido un regreso al invierno, en un día bastante gris, por las nieblas, y el tiempo bastante mas fresco…¡es lo que mas se oía esta mañana en la calle…que hacía mas frio!. Mi segunda foto es la de otro tal dia como hoy, pero a todo color, en el amanecer de Calahonda. Feliz velada de miércoles.
El Año Nuevo Chino, también conocido como la Fiesta de la Primavera, representa la festividad más profunda y vibrante del calendario oriental al marcar el inicio de un nuevo ciclo regido por el movimiento de los astros. En este 2026, la transición nos sitúa bajo la poderosa influencia del Caballo de Fuego, un signo que evoca una energía indomable, velocidad y una pasión renovada por la libertad y el progreso. Esta celebración no es un evento de una sola noche, sino un despliegue de rituales que se extienden durante quince días, comenzando con la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno y culminando con el poético Festival de las Linternas.
La preparación para recibir el año nuevo es un ejercicio de renovación tanto física como espiritual que comienza semanas antes con la limpieza exhaustiva de los hogares. Esta costumbre busca barrer literalmente la mala fortuna acumulada del año anterior para dejar espacio a la prosperidad entrante, aunque existe la estricta superstición de no usar la escoba durante el primer día del año para no ahuyentar la suerte recién llegada. Las calles y las casas se tiñen de un rojo intenso, el color de la vitalidad y la protección, mientras los versos de los «chunlian» se cuelgan en las puertas para atraer bendiciones y longevidad a quienes habitan el lugar.
La cena de reunión en la víspera es el pilar fundamental de la festividad, donde las familias viajan distancias asombrosas para compartir platos cargados de simbolismo como el pescado, que representa la abundancia, o los raviolis chinos, cuya forma evoca los antiguos lingotes de oro. En este banquete se estrechan los lazos generacionales y se entregan los tradicionales sobres rojos o «hongbao», que contienen dinero destinado a desear salud y éxito a los más jóvenes. Es un momento de reconciliación y gratitud donde el bullicio de los fuegos artificiales busca no solo celebrar, sino también ahuyentar cualquier sombra de negatividad.
A medida que los días avanzan, la celebración se transforma en un desfile de danzas de dragones y leones que recorren los barrios al ritmo de tambores y platillos, simbolizando la expulsión de los malos espíritus. El ciclo del Caballo de Fuego en el que nos adentramos invita a la acción decidida y a la comunicación abierta, recordándonos que cada año nuevo es una oportunidad para galopar hacia nuestras metas con determinación. Al final, más allá de la pirotecnia y el folklore, el Año Nuevo Chino permanece como un testimonio de la esperanza inquebrantable en el porvenir y el respeto sagrado por las raíces que nos sostienen.
Para este ciclo de 2026, las celebraciones oficiales y tradicionales se extienden desde el 16 de febrero hasta el 3 de marzo y aunque la fecha central es el día del Año Nuevo, la festividad se divide en tres etapas principales que suman un total de 16 días:
La Víspera (16 de febrero), es el día de la gran cena de reunión familiar. Es el momento más importante de cohesión, donde se preparan los platos tradicionales y se entregan los sobres rojos.
El Festival de la Primavera (Del 17 al 28 de febrero), comienza el primer día del calendario lunar (17 de febrero). Durante estos días se visitan familiares, se lanzan fuegos artificiales y se realizan las famosas danzas del león y el dragón en las calles. Cada día tiene un significado (por ejemplo, hoy 22 de febrero es el sexto día, dedicado a despedir la pobreza).
El Festival de las Linternas (3 de marzo) que es el cierre oficial de las celebraciones. Coincide con la primera luna llena del año. Las calles se llenan de farolillos encendidos y se come tangyuan (bolitas de arroz dulce), simbolizando la unión familiar y la perfección.
¿Y nadie se pregunta el porqué hay tanta diferencia numérica entre nuestro 2026 y el 4724 de los chinos? ¿te lo explico? ¡que es bueno acostarse sabiendo algo nuevo cada dia!… pues mira la explicación:
La diferencia abismal entre los números 2026 y 4724 (o 4723, según el cálculo) no se debe a que el tiempo pase más rápido en Asia, sino a que cada cultura eligió un «punto de partida» o Año Cero totalmente distinto para sus calendarios. Aquí tienes las razones principales de este desfase:
1- El origen de la cuenta -Calendario Occidental (Gregoriano): Nuestra cuenta es cristocéntrica; es decir que se basa en la estimación del nacimiento de Jesucristo. Por eso, estamos en el año 2026 después de ese acontecimiento. -Calendario Chino: Tradicionalmente, la cuenta comienza con el ascenso al trono del legendario Emperador Amarillo (Huangdi). Según la tradición, esto ocurrió en el año 2697 a. C. (aunque algunos historiadores sitúan el inicio en el 2698 a. C.). -Diferencias en la medición del tiempo: Sol y Luna: Mientras que nuestro calendario es puramente solar (basado en el tiempo que la Tierra tarda en dar una vuelta al Sol, unos 365.24 días), el calendario chino es lunisolar, y con ajustes periódicos… como el ciclo lunar es más corto, los chinos añaden meses bisiestos con frecuencia para que sus festividades (como la cosecha) no se desplacen de estación. Esto hace que, aunque la cifra del año sea mucho más alta, el «ritmo» del tiempo se mantenga sincronizado con el clima terrestre.
2-Un detalle sobre el número exacto Es importante notar que el número 4724 es una convención moderna utilizada a menudo en Occidente para referirse al calendario chino de forma numérica. Sin embargo, en la vida cotidiana de China, no suelen usar ese número. Prefieren el sistema de ciclos sexagesimales (ciclos de 60 años) que combinan los 12 animales del zodiaco con los 5 elementos. Por ejemplo, para un ciudadano en Pekín, hoy no es tanto el año «cuatro mil setecientos y pico», sino el Año del Caballo de Fuego dentro del ciclo actual. ¿Se entiende ahora un poquito mejor?
Y ya sólo me queda desearte una feliz velada de martes, con mis dos fotos, la primera de las cuales es una recreación alusiva a mi tema de hoy, el nuevo año chino, «el año del Caballo de Fuego», del que espero te haya servido algo mi carta de hoy para tener un poco mas de información, que siempre se ha dicho «que el saber no ocupa lugar» y lo de «nunca te acuestes sin aprender algo nuevo»… es una forma de autosuperación, pero que queda a la elección de cada uno; a mi si me gusta aprender cosas nuevas y enterarme de lo que no sé. Es verdad que China nos coge muy lejos, aunque se está metiendo poco a poco en España con sus restaurantes y sus tiendas de «los chinos», que seguro todos visitamos con cierta frecuencia y que en la actualidad, con la cercanía obligada de cualquier lugar del mundo, creo que vale la pena conocer otras culturas, por lo menos desde casa. Mi segunda foto es tambien una figura icónica, en este caso no de China sino de Carchuna, para mi la imagen mas significativa, la del cabo y el faro Sacratif, en un día, el de este martes, que ha vuelto a ser totalmente primaveral.
«Aquel 23 de febrero de 1981 quedó grabado a fuego en la memoria colectiva de España como el instante en que el tiempo pareció detenerse bajo el peso del metal y el silencio del miedo. La joven democracia española, que apenas empezaba a caminar con paso firme tras décadas de dictadura, se vio súbitamente asaltada por el estruendo de las ráfagas de subfusil en el Congreso de los Diputados. El teniente coronel Antonio Tejero, al mando de un grupo de guardias civiles, irrumpía en la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo al grito de «¡quieto todo el mundo!», una frase que se convirtió en el eco de una amenaza que buscaba hacer retroceder las manecillas del reloj histórico.
Mientras los diputados permanecían cuerpo a tierra bajo sus escaños, la incertidumbre se apoderaba de las calles, las redacciones y los hogares, donde las radios se convirtieron en el único cordón umbilical con una realidad que se antojaba irreal. La ocupación militar en Valencia por parte de las tropas de Milans del Bosch aumentaba la tensión de una noche que se preveía interminable y oscura. Fue una jornada de transistores, de susurros y de una tensa espera que puso a prueba la solidez de las instituciones y el compromiso de una ciudadanía que, a pesar del terror latente, se negaba a renunciar a la libertad recién conquistada.
El punto de inflexión definitivo llegó de madrugada, cuando la figura del Rey Juan Carlos I apareció en las pantallas de televisión vistiendo su uniforme de Capitán General para desautorizar el golpe y defender la legalidad constitucional. Aquel mensaje televisado actuó como un bálsamo de autoridad y calma, desactivando las piezas de un tablero de ajedrez que amenazaba con derivar en una nueva tragedia fratricida. El fracaso de la asonada no solo supuso el fin de la intentona golpista, sino que, paradójicamente, sirvió para blindar el sistema democrático al evidenciar que el camino hacia la modernidad y la convivencia era ya un proceso irreversible.
Hoy, al recordar aquel 23F, se percibe como una cicatriz necesaria que recordó a los españoles la fragilidad de sus derechos y la importancia del consenso. La imagen de Adolfo Suárez permaneciendo sentado en su escaño mientras las balas silbaban sobre su cabeza se erigió en el símbolo de una resistencia civil digna frente a la barbarie del autoritarismo. Aquella noche, España no solo salvó su democracia, sino que se reconcilió con su futuro, dejando atrás los fantasmas del pasado para integrarse definitivamente en el concierto de las naciones libres de Europa.
El fracaso del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 funcionó como un acelerador histórico que despejó las incógnitas que aún rodeaban a la democracia española. La consecuencia política más inmediata fue la consolidación definitiva de la Corona, ya que la intervención televisada de Juan Carlos I desarticuló la legitimidad que los golpistas pretendían obtener del estamento militar. Este gesto no solo desarmó la asonada en los cuarteles, sino que otorgó al monarca un «capital político» inmenso ante la izquierda y los sectores republicanos, quienes aceptaron la institución monárquica como la garante última de las libertades civiles frente a la involución.
Aquella noche de transistores y despachos terminó por cerrar la «herida de la Guerra Civil», demostrando que las instituciones eran capaces de resistir el embate del autoritarismo. La democracia española dejó de ser un experimento frágil para convertirse en una realidad consolidada, permitiendo que España mirara hacia Europa con la seguridad de quien ha superado su prueba de fuego más difícil.
El intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue el resultado de una acumulación de tensiones que pusieron en jaque la Transición española, destacando principalmente el profundo malestar en las Fuerzas Armadas ante la legalización del Partido Comunista y el avance del modelo autonómico, que muchos militares de la vieja guardia consideraban una amenaza directa a la unidad de la nación. A este clima de inestabilidad se sumó la extrema violencia de la banda terrorista ETA, cuyos constantes asesinatos de oficiales generaron un sentimiento de vulnerabilidad e indignación en los cuarteles, mientras la economía sufría una grave crisis con altas tasas de paro e inflación que alimentaban el desencanto social hacia el nuevo sistema democrático. El detonante final fue la fragilidad política del momento, marcada por la dimisión de Adolfo Suárez y el vacío de poder resultante, lo que llevó a diversos sectores golpistas a aprovechar la sesión de investidura de Calvo-Sotelo para irrumpir en el Congreso bajo el mando de Tejero, aunque finalmente la falta de cohesión entre los conspiradores y la intervención decisiva de la Corona impidieron que la asonada tuviera éxito.
Han pasado ya 45 años tras aquella tarde y aquella noche de incertidumbre y muchos políticos españoles, sobre todo los que gobiernan España, parecen olvidar que de aquel frustrado golpe de estado nació una concordia y una convivencia, tambien entre los partidos, que no deberíamos olvidar porque nos estamos jugando mucho… nuestro futuro y el de las generaciones venideras… yo jamás olvidaré la incertidumbre de aquella noche… era ese año maestro de Torrenueva y viví el intento de Golpe «en vivo a través de la radio»… ¿Se han parado los Gobernantes actuales a reflexionar por qué pasó aquello? ¿Se han preguntado el por qué del malestar entre , no sólo muchos militares sino muchas gentes del pueblo? ¿Se estaba haciendo algo mal? ¿Se estaban traspasando limites? Sería muy bueno que reflexionen porque el malestar que se vive hoy día en nuestra sociedad es mas que comparable con el de aquel entonces, yo diría que lo supera, y no sólo en la sociedad, y además se le une el nivel de corrupción tan grande que tenemos en las altas esferas, las ansias separatistas catalana y vasca y las concesiones a ellos de Sánchez,… un malestar que tambien se percibe entre los agentes del orden, el sector sanitario, el sector empresarial…y no sigo porque no acabaría! ¡Y encima desde el Gobierno de Sánchez, a propósito, divide cada dia mas a la sociedad española, volviéndonos a recordar y a llevar a la España de Derechas y la España de Izquierdas, al guerra civilismo!…¡se quieren cargar la transición! ¿tendremos que llegar a lamentarlo?
Feliz velada de lunes, de un lunes en el que tal día como hoy, a estas horas, teníamos el corazón encogido y vivíamos con el alma pendiente de un hilo, pegados a los transistores, hasta quede madrugada el Rey don Juan Carlos, habló por TV para devolvernos la tranquilidad que, por momentos, habíamos perdido»….¡supo estar a la altura cuando fue necesario!. (esa es mi humilde y totalmente convencida opinión)
Estoy cansado de trabajar y de ver a la misma gente. Camino a mi trabajo todos los días, llego a casa y mi esposa sirvió lo mismo de la comida para cenar, la cual no me gustó mucho que digamos y tengo que comer la comida que no me gusta. Voy a entrar al baño y mi hija de apenas año y medio no me deja porque quiere jugar conmigo. No entiende que estoy cansado y quiero entrar al baño. Después, tomo mi teléfono móvil para revisar los mensajes pendientes en mi sillón y mi hija nuevamente quiere jugar y que la arrulle entre mis brazos. Yo quiero revisar mi smartphone con tranquilidad, y sale mi esposa con su: «¿Qué tal me ves? Me arreglé para ti». Le digo que bien, sin despegar mis ojos de mi móvil. Para variar, se enoja conmigo por que dice que no la comprendo y que nunca la escucho. No sé por qué se enoja si le pongo toda mi atención. Es más, aún viendo la televisión le pongo atención, bueno, siempre y cuando haya malos anuncios. A veces, quisiera estar solo y no escuchar nada, yo solo quiero descansar. Suficientes problemas tengo en el trabajo para escuchar los de mi casa.
Mi padre también me molesta algunas veces y entre clientes, esposa, hija, padre, me vuelven loco, quiero paz. Lo único bueno es el sueño, al cerrar mis ojos siento un gran alivio de olvidarme de todo y de todos.
-Hola, vengo por ti. -¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste? -Me manda Dios por ti. Dice que escuchó tus quejas y tienes razón, es hora de descansar. -Eso no es posible, para eso tendría que estar… -Así es, sí lo estás. Ya no te preocuparás por ver a la misma gente, ni por caminar, ni de aguantar a tu esposa con sus guisos, ni a tu pequeña hija que te moleste. Es más, jamás escucharás los consejos de tu padre. -Pero… ¿Qué va a pasar con todo? ¿Con mi trabajo? -No te preocupes; en tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto y por cierto, está muy feliz porque no tenía trabajo. -¿Y mi esposa y mi hijita? -A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por sus cualidades que tú nunca observaste en ella y él acepta con gusto todos sus guisos sin reclamarle nada, porque gracias a Dios y a ella, tiene algo que llevarse a la boca todos los días a diferencia de otras personas que no tienen nada que comer y pasan hambre hasta durante meses. Y además, se preocupa por tu hija y la quiere como si fuera de él y por muy cansado que siempre llegue del trabajo, le dedica tiempo para jugar. Son muy felices. -No, no puedo estar muerto. -Lo siento, la decisión ya fue tomada. -Pero… eso significa que jamás volveré a besar la mejillita de mi hijita, ni a decirle te amo a mi esposa. Ya no veré a mis amigos para decirles lo mucho que los aprecio, ni darle un abrazo a mi padre. Ya no volveré a vivir, ya no existiré más, me enterrarán en el panteón y ahí se quedará mi cuerpo cubierto de tierra. Nunca más volveré a escuchar las palabras que me decían: «¡Eh, amigo! Eres el mejor»; «Hijo mío, estoy orgulloso de ti»; «Cuánto amo a mi esposo»; «Hermano mío, me alegro de que vinieras a mi casa»; «Papi…» -No, no quiero morir. Quiero vivir, envejecer junto a mi esposa, no quiero morir todavía… -Pero es lo que querías, descansar. Ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme para siempre. -No, no quiero, no quiero. ¡Por favor, Dios! -¿Qué te pasa amor? ¿Tienes una pesadilla? – dijo mi esposa despertándome.
-No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creó. ¿Sabes? Estando muerto, ya nada puedes hacer y estando vivo tienes la oportunidad de hacer felices a los demás y hacer la voluntad de Dios. Una vez cerrados tus ojos, nadie te garantiza volver a abrirlos. ¡Que bello es vivir! Hoy lo logré, mañana… mañana Dios dirá. (Web católico de Javier)
Feliz velada de domingo, el último domingo de febrero… el próximo ya será 1 de marzo
El lenguaje popular tiene una forma única de describir sensaciones universales con imágenes vívidas y llenas de expresividad. Una de estas expresiones es “estar espanchurrao”, una frase que evoca la imagen de alguien completamente rendido, agotado, sin fuerzas ni ganas de moverse. Es la forma más gráfica de describir ese estado en el que el cuerpo y la mente parecen haberse fundido con el suelo, derrotados por el cansancio, el esfuerzo excesivo o, simplemente, por el peso de la vida misma.
La palabra “espanchurrao” proviene de la deformación de “aplastado” o “desparramado”, y en muchos lugares se usa para describir a alguien que, después de una jornada extenuante, queda tendido sin voluntad de levantarse. Puede aplicarse a quien ha trabajado sin descanso y, al final del día, se deja caer sobre la cama sin ánimo de moverse. También puede hacer referencia a quien ha comido demasiado y se abandona en una silla, víctima de su propio exceso. Incluso puede usarse en un sentido más figurado, describiendo a alguien que ha sido vencido por las circunstancias y ha perdido la energía para seguir luchando.
El “espanchurramiento” no es solo físico, también puede ser emocional. Hay días en los que la fatiga no viene de cargar peso o de recorrer grandes distancias, sino de los problemas acumulados, de las preocupaciones que pesan más que cualquier carga tangible. En estos casos, estar espanchurrao es sinónimo de estar derrotado momentáneamente, de sentir que la energía se ha disipado y que el único deseo es rendirse ante el cansancio.
Sin embargo, si bien estar espanchurrao puede ser la consecuencia del agotamiento, también puede ser una pausa necesaria. A veces, caer rendido no es señal de debilidad, sino de haberlo dado todo. Hay momentos en los que el cuerpo y la mente necesitan colapsar para luego reponerse con más fuerza. No siempre es malo estar espanchurrao; lo importante es no quedarse en ese estado para siempre.
El humor también juega un papel importante en esta expresión. Decir que alguien está espanchurrao muchas veces lleva un tono simpático, exagerado, que busca arrancar una sonrisa en medio del agotamiento. En la vida cotidiana, todos hemos estado espanchurraos alguna vez, y reconocerlo con humor nos ayuda a sobrellevarlo mejor.
En definitiva, “estar espanchurrao” es una imagen poderosa de la rendición momentánea, del peso de la fatiga y del abandono temporal al cansancio. Pero como toda caída, este estado también es pasajero. Después de estar espanchurrao, tarde o temprano llega el momento de levantarse, sacudirse el letargo y seguir adelante. Porque rendirse un rato es humano, pero quedarse en el suelo no es una opción.
¿A ti nunca te han «espanchurrao»? A mi si, y mas de una vez… pero como ves he seguido adelante sin problema… ¡hay que superar los momentos mas complicados, aunque te «espanchurren». Feliz velada de sábado.
Y hoy ha sido de nuevo un día muy azul, de cielos muy limpios como se puede apreciar en mis dos fotos, las de esta tarde en Calahonda, al filo de las 7 de la tarde…se nota que la primavera ya está casi pegando a la puerta… justo dentro de un mes comenzará; pero el día ha sido bastante mas fresquito a esas horas de la tarde y con un viento flojo que ahora sopla de levante. Feliz velada de viernes.
El lenguaje popular está lleno de expresiones que, con un toque de humor y exageración, sirven para describir situaciones cotidianas. Una de ellas es “no seas esonrrible”, una frase que mezcla advertencia y burla para señalar a alguien que está actuando de manera desmesurada, ridícula o fuera de lugar. No se trata de una crítica severa, sino más bien de una forma jocosa de hacer notar que alguien está siendo demasiado dramático, exagerado o, en algunos casos, un poco molesto.
El término “esonrrible” parece ser una deformación de “horrible”, llevada al extremo para sonar aún más contundente. En muchos lugares, esta expresión se usa para regañar con simpatía a alguien que está haciendo algo inapropiado, diciendo tonterías o comportándose de manera exagerada. Es el tipo de comentario que se suelta entre risas, pero que también deja claro que la actitud de la otra persona está rozando lo inaceptable o lo absurdo.
Imaginemos a alguien que se queja sin parar por un pequeño inconveniente, dramatizando una situación sin demasiada importancia. Un amigo o familiar podría soltar un “¡No seas esonrrible!” para hacerle notar que está exagerando. De la misma forma, si alguien está haciendo una broma pesada o insistiendo demasiado en algo fuera de lugar, esta frase sirve como un freno divertido, una manera de decir “ya está bien” sin recurrir a la seriedad.
Pero “no seas esonrrible” no es solo una forma de frenar exageraciones; también puede utilizarse con un tono de complicidad. En algunos casos, se usa para señalar conductas pícaras o atrevidas, especialmente cuando alguien está cruzando ciertos límites con humor o descaro. En este sentido, la frase puede adoptar un matiz más juguetón, indicando que la persona en cuestión está yendo demasiado lejos, pero sin que haya una verdadera intención de reproche.
Lo interesante de esta expresión es que, pese a su tono cómico, también refleja una característica importante del carácter popular: la tendencia a usar el humor para suavizar las críticas y hacer que las advertencias sean más llevaderas. En lugar de un reproche directo, se utiliza una frase exagerada que transforma el llamado de atención en algo divertido, evitando confrontaciones innecesarias.
En definitiva, “no seas esonrrible” es una muestra más de cómo el lenguaje popular sabe equilibrar la corrección con la simpatía. Es una manera de poner límites sin herir sensibilidades, de señalar exageraciones sin caer en el mal humor. Porque, al final, todos podemos ser un poco esonrribles de vez en cuando, y qué mejor manera de recordarlo que con una sonrisa.
Nuevo dia de cielos totalmente azules, limpios, como muestran mis dos fotografias, una del amanecer y otra que tomaba poco después de las 12 del medio dia… ¡a la playa en bici! y es que «las bicicletas no sólo son para el verano! …¡y es que estamos ya a un mes de la primavera, aunque esta mañana hacia algo mas de fresco que ayer!. Feliz velada de viernes, hoy desde Calahonda.