CARTAS A DULCINEA
Jueves, 2 de abril de 2026

Bajo el manto de un cielo que empieza a oler a incienso y a despedida, el calendario se detiene en una frontera invisible donde el tiempo parece plegarse sobre sí mismo. Hoy es Jueves Santo, y en el aire flota una densidad distinta, una mezcla de fragilidad humana y misterio divino que se cuela por las rendijas de las casas y las iglesias. No es un día cualquiera de descanso; es el epicentro de una sacudida emocional que comienza con el gesto más humilde de todos: el roce del agua sobre los pies cansados, una lección de servicio que, pasados dos mi años, sigue resultando incómodamente revolucionaria.
En las mesas se dispone el pan y el vino, pero lo que realmente se comparte es la certeza de una entrega inminente. El ambiente se tiñe de una luz dorada y crepuscular, la de los monumentos que aguardan en vela, mientras las campanas enmudecen para dejar paso al sonido seco de las carracas o al simple murmullo de los pasos en procesión.
Es la jornada del Amor Fraterno, ese concepto que suena a sueño inalcanzable pero que hoy se manifiesta en la mirada del que espera, en la mano extendida y en la mesa puesta para el que no tiene sitio. Hay algo profundamente conmovedor en esta tradición que nos obliga a mirar al otro no como un extraño, sino como un compañero de ruta en esta extraña travesía que es la vida.
Sin embargo, a medida que la tarde se apaga y da paso a la noche, el tono del día cambia radicalmente. La alegría de la cena se transforma en la angustia del huerto, y el Jueves Santo nos muestra su cara más cruda: la de la soledad y la traición. Es el momento en que la lealtad se pone a prueba y las sombras se alargan, recordándonos que incluso en la luz más brillante acecha la posibilidad del abandono. Las calles, antes bulliciosas, se recogen en un respeto casi sagrado, preparándose para el silencio que vendrá después, mientras el eco de un «amaos los unos a los otros» sigue vibrando con la fuerza de un mandato que aún no hemos terminado de cumplir.
Y hoy es el día por excelencia DEL AMOR, el día del AMOR FRATERNO… el que deberíamos tenernos todos, unos a otros, por encima de intereses y de buscar nuestra propia satisfacción… el AMOR que nos enseñó Jesús con su vida, que hasta la dio por salvarnos. Feliz velada de Jueves Santo.


