«La danza del fuego… China estrena su ciclo 4724»

CARTAS A DULCINEA
Martes, 24 de febrero de 2026

El Año Nuevo Chino, también conocido como la Fiesta de la Primavera, representa la festividad más profunda y vibrante del calendario oriental al marcar el inicio de un nuevo ciclo regido por el movimiento de los astros. En este 2026, la transición nos sitúa bajo la poderosa influencia del Caballo de Fuego, un signo que evoca una energía indomable, velocidad y una pasión renovada por la libertad y el progreso. Esta celebración no es un evento de una sola noche, sino un despliegue de rituales que se extienden durante quince días, comenzando con la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno y culminando con el poético Festival de las Linternas.

La preparación para recibir el año nuevo es un ejercicio de renovación tanto física como espiritual que comienza semanas antes con la limpieza exhaustiva de los hogares. Esta costumbre busca barrer literalmente la mala fortuna acumulada del año anterior para dejar espacio a la prosperidad entrante, aunque existe la estricta superstición de no usar la escoba durante el primer día del año para no ahuyentar la suerte recién llegada. Las calles y las casas se tiñen de un rojo intenso, el color de la vitalidad y la protección, mientras los versos de los «chunlian» se cuelgan en las puertas para atraer bendiciones y longevidad a quienes habitan el lugar.

La cena de reunión en la víspera es el pilar fundamental de la festividad, donde las familias viajan distancias asombrosas para compartir platos cargados de simbolismo como el pescado, que representa la abundancia, o los raviolis chinos, cuya forma evoca los antiguos lingotes de oro. En este banquete se estrechan los lazos generacionales y se entregan los tradicionales sobres rojos o «hongbao», que contienen dinero destinado a desear salud y éxito a los más jóvenes. Es un momento de reconciliación y gratitud donde el bullicio de los fuegos artificiales busca no solo celebrar, sino también ahuyentar cualquier sombra de negatividad.

A medida que los días avanzan, la celebración se transforma en un desfile de danzas de dragones y leones que recorren los barrios al ritmo de tambores y platillos, simbolizando la expulsión de los malos espíritus. El ciclo del Caballo de Fuego en el que nos adentramos invita a la acción decidida y a la comunicación abierta, recordándonos que cada año nuevo es una oportunidad para galopar hacia nuestras metas con determinación. Al final, más allá de la pirotecnia y el folklore, el Año Nuevo Chino permanece como un testimonio de la esperanza inquebrantable en el porvenir y el respeto sagrado por las raíces que nos sostienen.

Para este ciclo de 2026, las celebraciones oficiales y tradicionales se extienden desde el 16 de febrero hasta el 3 de marzo y aunque la fecha central es el día del Año Nuevo, la festividad se divide en tres etapas principales que suman un total de 16 días:

  1. La Víspera (16 de febrero), es el día de la gran cena de reunión familiar. Es el momento más importante de cohesión, donde se preparan los platos tradicionales y se entregan los sobres rojos.
  2. El Festival de la Primavera (Del 17 al 28 de febrero), comienza el primer día del calendario lunar (17 de febrero). Durante estos días se visitan familiares, se lanzan fuegos artificiales y se realizan las famosas danzas del león y el dragón en las calles. Cada día tiene un significado (por ejemplo, hoy 22 de febrero es el sexto día, dedicado a despedir la pobreza).
  3. El Festival de las Linternas (3 de marzo) que es el cierre oficial de las celebraciones. Coincide con la primera luna llena del año. Las calles se llenan de farolillos encendidos y se come tangyuan (bolitas de arroz dulce), simbolizando la unión familiar y la perfección.

¿Y nadie se pregunta el porqué hay tanta diferencia numérica entre nuestro 2026 y el 4724 de los chinos? ¿te lo explico? ¡que es bueno acostarse sabiendo algo nuevo cada dia!… pues mira la explicación:

La diferencia abismal entre los números 2026 y 4724 (o 4723, según el cálculo) no se debe a que el tiempo pase más rápido en Asia, sino a que cada cultura eligió un «punto de partida» o Año Cero totalmente distinto para sus calendarios. Aquí tienes las razones principales de este desfase:

1- El origen de la cuenta
-Calendario Occidental (Gregoriano): Nuestra cuenta es cristocéntrica; es decir que se basa en la estimación del nacimiento de Jesucristo. Por eso, estamos en el año 2026 después de ese acontecimiento.
-Calendario Chino: Tradicionalmente, la cuenta comienza con el ascenso al trono del legendario Emperador Amarillo (Huangdi). Según la tradición, esto ocurrió en el año 2697 a. C. (aunque algunos historiadores sitúan el inicio en el 2698 a. C.).
-Diferencias en la medición del tiempo: Sol y Luna: Mientras que nuestro calendario es puramente solar (basado en el tiempo que la Tierra tarda en dar una vuelta al Sol, unos 365.24 días), el calendario chino es lunisolar, y con ajustes periódicos… como el ciclo lunar es más corto, los chinos añaden meses bisiestos con frecuencia para que sus festividades (como la cosecha) no se desplacen de estación. Esto hace que, aunque la cifra del año sea mucho más alta, el «ritmo» del tiempo se mantenga sincronizado con el clima terrestre.

2-Un detalle sobre el número exacto
Es importante notar que el número 4724 es una convención moderna utilizada a menudo en Occidente para referirse al calendario chino de forma numérica. Sin embargo, en la vida cotidiana de China, no suelen usar ese número. Prefieren el sistema de ciclos sexagesimales (ciclos de 60 años) que combinan los 12 animales del zodiaco con los 5 elementos. Por ejemplo, para un ciudadano en Pekín, hoy no es tanto el año «cuatro mil setecientos y pico», sino el Año del Caballo de Fuego dentro del ciclo actual. ¿Se entiende ahora un poquito mejor?

Y ya sólo me queda desearte una feliz velada de martes, con mis dos fotos, la primera de las cuales es una recreación alusiva a mi tema de hoy, el nuevo año chino, «el año del Caballo de Fuego», del que espero te haya servido algo mi carta de hoy para tener un poco mas de información, que siempre se ha dicho «que el saber no ocupa lugar» y lo de «nunca te acuestes sin aprender algo nuevo»… es una forma de autosuperación, pero que queda a la elección de cada uno; a mi si me gusta aprender cosas nuevas y enterarme de lo que no sé. Es verdad que China nos coge muy lejos, aunque se está metiendo poco a poco en España con sus restaurantes y sus tiendas de «los chinos», que seguro todos visitamos con cierta frecuencia y que en la actualidad, con la cercanía obligada de cualquier lugar del mundo, creo que vale la pena conocer otras culturas, por lo menos desde casa. Mi segunda foto es tambien una figura icónica, en este caso no de China sino de Carchuna, para mi la imagen mas significativa, la del cabo y el faro Sacratif, en un día, el de este martes, que ha vuelto a ser totalmente primaveral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *