«Motril , entre el azúcar y la sal»

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 12 de febrero de 2026
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte primera)

Vaya por delante, antes de comenzar estos siete capítulos que voy a dedicar a mi paso como maestro por Motril, que nada mas lejos de mi intención que intentar ser exhaustivo sobre lo que voy a hablar de Motril… sólo pretendo hacer un ligero esbozo, pasando por «encimilla» de todo para que, quienes no conocen esta tierra que al final, ha acabado siendo mi «segunda patria», conozcan unos esbozos sobre la misma. Si quieren profundizar sobre ella, sobre Motril, sus gentes, su historia, su economía, sus costumbres… hay especialistas en la materia, historiadores, alguno de ellos amigo mio, que pueden seguir para profundizar sobre sus inestimables trabajos de investigación. Yo me he limitado a recopilar la información mínima que de una ligera idea de lo que es Motril en la actualidad y cómo ha llegado a serlo. Y la razón por la que a esta serie de cartas de los próximos jueves les titulo genéricamente como… «Motril entre el azúcar y la sal», creo que es evidente… el azúcar ha sido, hasta hace poco tiempo, un eje crucial en la base de nuestra economía… ¡yo nunca había visto una «azucarera» hasta que llegué a Motril…¡ni conocía la caña de azúcar!, conocía el azúcar de la remolacha, que es lo que mi padre cultivaba en mi pueblo… de la caña de azúcar no sabia apenas nada, sólo la conocía por que la «cañadú» era algo, que decían, exquisito para chupar, pero ni la había tenido entre mis manos jamás. Y lo de la sal es tambien mucho mas que evidente dada su situación geográfica, mirando al Mediterráneo… ¿o habría que decir al mar de Alborán?, con un puerto que es otra de las grandes ejes de su economía… por un lado su lonja pesquera en donde día a día se venden los productos del mar… y por otro su puerto comercial, que cada día está adquiriendo mayor relevancia, coincidiendo con la presidencia del mismo de mi apreciado amigo, y antiguo compañero de Corporación Municipal, don José García Fuentes. De todo esto mi deducción, creo que acertada es «entre el azúcar y la sal».

Y es que el estudio de la ciudad de Motril no es una tarea simple… requiere una perspectiva interdisciplinar que integre la geología, la arqueología, la historia económica y la sociología urbana.
Situada en una posición privilegiada dentro de la costa de Granada, Motril no es solo un núcleo de población, sino el resultado de una dialéctica milenaria entre el hombre y un territorio modelado por los sedimentos del río Guadalfeo y la influencia climática del Mar Mediterráneo.
Su trayectoria histórica, que va desde los asentamientos protohistóricos hasta su consolidación como eje logístico internacional en el siglo XXI, ofrece un testimonio excepcional sobre la capacidad de adaptación humana a las fluctuaciones del mercado global y a las tensiones fronterizas.

El origen de Motril se encuentra profundamente vinculado a la geomorfología de su vega. A diferencia de otros enclaves costeros con bahías naturales protegidas, la zona de Motril ha sido históricamente un territorio dinámico debido a la sedimentación del río Guadalfeo, lo que ha condicionado la ubicación de sus primeros asentamientos y, simultáneamente, ha sepultado gran parte de su registro arqueológico temprano bajo metros de depósitos aluviales.

La historiografía tradicional ha debatido largamente sobre el origen fenicio de Motril. Aunque no existen datos arqueológicos concluyentes que permitan identificar un núcleo urbano consolidado de cronología fenicia en el actual casco urbano, el contexto regional hace pensar en una integración plena en las redes comerciales del primer milenio a. C., en las que los fenicios fueron un pueblo de primera fila. Enclaves cercanos como Sexi (Almuñécar) y Salambina (Salobreña) funcionaban como potentes centros de colonización y redistribución, y es muy probable que el litoral motrileño sirviera como zona de fondeo y explotación de recursos pesqueros y salineros.

La actividad humana en el territorio durante la Prehistoria y la Edad del Bronce estuvo marcada por las oscilaciones climáticas de los periodos boreal, atlántico y sub boreal. Estas variaciones, que incluyeron fases de mayor humedad y temperaturas ligeramente superiores a las actuales, favorecieron una ocupación dispersa del territorio dedicada a la explotación de la rica biodiversidad de las marismas y zonas húmedas que entonces dominaban la desembocadura del Guadalfeo.

Y ya, para no resultar «cansino», lo dejamos por hoy aquí y seguimos la próxima semana … si es que estás interesado… ¿si? Feliz velada de jueves con estas dos fotos, la primera de las cuales es, por supuesto de Motril, de mi amplísimo archivo, y la segunda si es de hoy mismo, una muestra de los cielos totalmente azules y del viento que ha seguido con nosotros.

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