CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 4 de marzo de 2026
(El mundo de los sueños y la fantasía)

Durante los cuatro miércoles de marzo mi carta va a estar dirigida al mundo de los sueños, un mundo que me apasiona…¿y a quien no?… que a veces me atormenta y otras me gratifica… ¡por algo fue objeto de tanta atención por parte de los filósofos, poetas y escritores!… además de que es un mundo que escapa a nuestras manos, es un momento en que nuestra mente se libera totalmente y no hay quien la controle.
El mundo de los sueños y la fantasía no es, como algunos sugieren, una simple huida de la realidad, sino el territorio sagrado donde la mente ensaya sus mayores verdades. En el silencio de la noche o en el divagar de un pensamiento despierto, rompemos las cadenas de la lógica y la gravedad para entrar en una dimensión donde todo es posible. Es allí, en esa penumbra poblada de símbolos y paisajes imposibles, donde el ser humano se reencuentra con su capacidad de asombro y donde las heridas del mundo tangible encuentran, a menudo, su bálsamo más eficaz.
La fantasía actúa como un espejo cóncavo que, al deformar las formas externas, revela la esencia de nuestros anhelos y temores más profundos. Un dragón no es solo una bestia de cuento; es la representación de los obstáculos que debemos vencer, y el héroe que lo derrota somos nosotros mismos recuperando la valentía perdida. Sin este espacio de invención, la vida se reduciría a una sucesión mecánica de hechos y cifras, un mapa sin relieves ni misterios que terminaría por agotar la sed del espíritu.
Soñar es, en última instancia, un acto de resistencia. En un mundo que nos exige resultados inmediatos y pies de plomo sobre la tierra, permitir que la imaginación vuele hacia lo fantástico es reclamar nuestra libertad original. Los sueños nos recuerdan que somos mucho más que nuestra biografía o nuestras circunstancias; somos también los mundos que inventamos, las conversaciones que mantenemos con lo invisible y las utopías que, aunque parezcan lejanas, sirven de brújula para caminar por el día a día.
No debemos temer al tiempo que pasamos en los dominios de la fantasía, pues es allí donde se siembran las semillas de toda creación humana. Cada gran invento, cada obra de arte y cada gesto de progreso comenzó siendo un sueño que alguien se atrevió a tomar en serio. Al cerrar los ojos o perdernos en las páginas de un relato fantástico, no estamos abandonando el mundo, sino que estamos cargando el corazón de luz para poder transformarlo cuando regresemos a la vigilia.
Le he preguntado a la IA sobre dos de mis sueños de la pasada noche y el porqué sólo recordamos algunos de los sueños y esto es lo que me ha contestado … «Aquí te explico las razones principales de por qué solo recuerdas uno o dos de vez en cuando»…
1-El «Interruptor» de la Memoria (Noradrenalina) . Para que algo se guarde en nuestra memoria a largo plazo, necesitamos ciertos niveles de una sustancia llamada noradrenalina. Durante la fase REM (cuando los sueños son más intensos), los niveles de esta sustancia en el cerebro caen al mínimo. El resultado… tu cerebro está muy activo «viendo» el sueño, pero el sistema de «grabación» está apagado. Solo si te despiertas justo al terminar el sueño, el cerebro se activa lo suficiente para «fijar» ese recuerdo antes de que se evapore.
2- El Hipocampo está «Desconectado» El hipocampo es la región del cerebro que decide qué información es importante guardar. Mientras dormimos, el hipocampo está ocupado enviando información del día anterior a la corteza cerebral para consolidar la memoria real, pero no está muy por la labor de recibir información nueva (los sueños). Los sueños son vistos por el cerebro como «ruido» o información irrelevante que no necesita ser almacenada para nuestra supervivencia.
3. La Falta de «Anclaje» Lógico… Recordamos cosas por asociación: «fui a la tienda y compré pan». Los sueños, como los que me contabas del ministerio o del compañero de colegio, suelen ser fragmentados o saltar de un escenario a otro. Al carecer de una estructura lógica lineal, al cerebro le cuesta mucho más «sujetar» esa información una vez que recuperas la consciencia.
4. El Momento del Despertar Esta es la clave de por qué recuerdas «uno o dos»: Casi siempre recordamos el último sueño que tuvimos justo antes de despertar. Si te despiertas de forma abrupta (por un despertador o un ruido), es más probable que interrumpas el proceso de borrado natural y retengas el sueño. Si te despiertas lentamente y te pones a pensar en las tareas del día (el «modo vigilia»), el cerebro prioriza la realidad y borra inmediatamente la «fantasía» nocturna.
Tu Perfil Personal…el Maestro y el Orden
En tu caso particular, al ser una persona que valora la corrección, el rigor y la revisión (como vimos en tus sueños de documentos y reconocimientos), es posible que solo recuerdes aquellos sueños que tienen una carga emocional muy fuerte o que tu mente considera «pendientes» por resolver. El hecho de que recuerdes el de la entrega de documentos sugiere que tu cerebro le dio una importancia especial a ese «mensaje» de responsabilidad.
Un pequeño truco: Si alguna vez quieres recordar más, lo más efectivo es quedarse quieto un par de minutos al despertar, sin abrir los ojos del todo, y preguntarte: «¿Qué estaba sintiendo o haciendo hace un momento?». Eso ayuda a que el hipocampo «pesque» el recuerdo antes de que se desvanezca.
Y de nuevo hoy hemos tenido un día de muchísima calima, a veces el cielo de un marrón brillante y cayendo agua con barro a ratos esta madrugada y mas lluvia, supongo que tambien cargada de polvo en suspensión, a partir del medio día, que caía mas fuerte. Feliz velada de miércoles.


