CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 19 de agosto

El Día Mundial de la Fotografía se celebra cada 19 de agosto para conmemorar el momento en que la técnica fotográfica comenzó su andadura pública y oficial. La fecha coincide con el día de 1839 en que el Estado francés compró la patente del daguerrotipo, desarrollado por Louis Daguerre, y decidió liberar el invento para que todo el mundo pudiera usarlo «de forma gratuita». Este gesto permitió que la fotografía dejara de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una herramienta que transformaría para siempre la comunicación humana y nuestra manera de percibir la realidad.
La fotografía es mucho más que un registro visual; es un lenguaje universal que trasciende las fronteras del idioma y la cultura. A lo largo de casi dos siglos, ha servido como testimonio de la historia, permitiéndonos presenciar eventos lejanos, denunciar injusticias sociales o capturar la belleza de lo cotidiano. Una imagen tiene la capacidad única de detener el tiempo y preservar un instante que, de otro modo, se perdería en la memoria, otorgando una especie de inmortalidad a los rostros, los paisajes y las emociones que decide encuadrar.
En la era contemporánea, la revolución digital y la llegada de los teléfonos inteligentes han democratizado la fotografía de una forma que sus pioneros nunca habrían imaginado. Hoy en día, casi cualquier persona lleva una cámara en el bolsillo, lo que ha generado una producción masiva de imágenes sin precedentes. Sin embargo, el Día Mundial de la Fotografía nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre simplemente «tomar fotos» y «hacer fotografía», recordándonos la importancia de la mirada crítica, el encuadre consciente y la intención que hay detrás de cada disparo.
Celebrar este día es también rendir homenaje a los profesionales y aficionados que dedican su vida a capturar la esencia del mundo. Desde el fotoperiodismo de guerra hasta la fotografía artística o de naturaleza, estos narradores visuales nos ayudan a entender mejor quiénes somos y hacia dónde vamos. Es una jornada para apreciar el arte de la luz y la sombra, y para reconocer que, en un mundo saturado de información rápida, una fotografía bien lograda sigue teniendo el poder de hacernos detener, reflexionar y, sobre todo, sentir.
Pero también se celebra hoy El Día de la Toma de Málaga como cada 19 de agosto para conmemorar la entrada de los Reyes Católicos en la ciudad en el año 1487, un acontecimiento que marcó uno de los episodios más prolongados y cruentos de la Reconquista. Tras un asedio que se extendió durante meses, la rendición de la antigua Mālaqa nazarí supuso la incorporación de una de las plazas más estratégicas del Reino de Granada a la Corona de Castilla. Este hecho no solo tuvo una relevancia militar decisiva por el control del Mediterráneo, sino que también transformó radicalmente la estructura social, religiosa y urbana de la ciudad, dando inicio a una nueva etapa histórica.
El asedio de Málaga fue especialmente duro debido a la resistencia numantina de sus defensores, liderados por Hamet el Zegrí desde las alcazabas. A diferencia de otras capitulaciones más pactadas, la caída de Málaga se produjo tras un agotamiento extremo por hambre y bombardeos, lo que llevó a los monarcas cristianos a imponer condiciones muy severas a la población vencida. La entrega de las llaves de la ciudad y la posterior bendición de la mezquita mayor para su conversión en templo cristiano simbolizaron el fin de ocho siglos de presencia musulmana y el nacimiento de la Málaga moderna.
En la actualidad, esta efeméride coincide con la celebración de la Feria de Agosto, convirtiéndose en el epicentro festivo de la capital de la Costa del Sol. Los actos institucionales suelen incluir la procesión cívico-religiosa donde se traslada el Pendón de la ciudad desde el Ayuntamiento hasta el Santuario de la Victoria, patrona de la urbe cuya imagen fue donada por los propios Reyes Católicos tras la victoria. Es un día en el que la ciudad se viste de gala para recordar sus raíces y honrar la figura de la Virgen de la Victoria en un ambiente que mezcla la solemnidad histórica con la alegría desbordante de sus fiestas populares.
Celebrar el Día de la Toma de Málaga invita a reflexionar sobre la compleja herencia cultural que define a la ciudad hoy en día. Si bien es una conmemoración de un triunfo militar castellano, también es una oportunidad para poner en valor el crisol de civilizaciones que han pasado por su suelo. Al recordar aquel 19 de agosto, Málaga no solo mira hacia su pasado medieval, sino que reafirma su identidad actual como una ciudad abierta y cosmopolita que ha sabido integrar su rica historia en un presente vibrante, celebrando su evolución desde aquella fortaleza inexpugnable hasta la metrópolis luminosa que es ahora.
Feliz dia de la fotografia…espero que, si eres aficionado, hayas echado muchas. Mis dos de hoy son estas…a ver si te gustan ¡Y muchas felicidades a los malagueños por su aniversario y por su feria!


