CARTAS A DULCINEA
Jueves, 27 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte quinta)

La vida cultural de Yunquera está marcada por un calendario festivo que es un reflejo directo de los ciclos agrícolas y de su memoria histórica:
-Feria del Vino y la Castaña, que es el evento mas significativo del pueblo, celebrado a finales de octubre para homenajear la cosecha de sus dos productos más emblemáticos. Declarada Fiesta de Singularidad Turística Provincial, sus calles se llenan de vida con el aroma del «tostón» de castañas asadas, la recreación de la «pisá» de la uva para elaborar el mosto artesanal, y degustaciones de productos locales como miel, quesos y chacinas.
-Yunquera Guerrillera … esta recreación histórica conecta directamente con el pasado heroico del pueblo, conmemorando la resistencia durante la Guerra de la Independencia y celebrando el espíritu de resiliencia de sus gentes.
-Tradiciones Religiosas… la fe tiene un profundo arraigo en la comunidad, manifestado en su Semana Santa, con cofradías que datan de 1648, y especialmente en el Corpus Christi. Durante esta última festividad, los vecinos engalanan las calles con alfombras de flores y otros vegetales, transformando el pueblo en una obra de arte efímero que fusiona devoción, comunidad y naturaleza.
La autenticidad de la vida cultural de Yunquera reside en que no es un producto manufacturado para el exterior. Sus principales celebraciones no son arbitrarias, sino que están íntimamente ligadas a su realidad. La Feria del Vino y la Castaña es la celebración literal de la cosecha. La Yunquera Guerrillera conmemora el evento más trascendental de su memoria colectiva. Su gastronomía no sigue modas, sino que se basa en los productos que la montaña ofrece. Este ecosistema cultural es poderoso porque es genuino: lo que se come, lo que se celebra y lo que se recuerda está inextricablemente unido a la tierra que se habita. O la Romería de Porticate
La cocina de Yunquera es robusta, sabrosa y está profundamente conectada con los productos de su entorno.
Entre sus platos más representativos destacan el «malcocinao», un buen guiso de garbanzos con tocino, chorizo, morcilla y callos, ideal para los días de frío. Otras especialidades son la caldereta de cabrito, el conejo al ajillo y la olla de berzas.
Los productos locales como la castaña y el vino mosto son los protagonistas, pero la despensa local se enriquece con aceite de oliva de gran calidad, quesos artesanales, miel de la sierra y encurtidos.
Y la repostería tradicional pone el broche de oro con delicias como los buñuelos y las empanadillas de cabello de ángel.
Pasear por Yunquera es descubrir un patrimonio forjado a lo largo de los siglos:
-La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, conocida como la «Catedral de la Serranía» por ser el templo más grande de la comarca, fue construida en 1505 sobre la antigua mezquita. Su imponente torre-campanario, cubierta con tejas de cerámica azul esmaltada, es visible desde la distancia y constituye el principal paisaje visual del pueblo.
-Torre Vigía (El Castillo), una torre de vigilancia del siglo XIX que es el símbolo de la resistencia local durante la Guerra de la Independencia. Hoy en día, tiene un doble uso: alberga el Centro de Recepción de Visitantes del Parque Nacional y el Observatorio Astronómico de Yunquera, que organiza actividades de divulgación científica y observación de estrellas.
-Ermitas y Fuentes que completan el patrimonio cultural, con la Ermita de la Cruz del Pobre y la Ermita de Porticate. Además, el agua, elemento vital en la historia del pueblo, se manifiesta en una red de fuentes y pilares históricos, como el Pilar del Poyo o el de la calle Agua, que antiguamente eran centros de la vida social.
-Y la Casa-Museo Francisco Sola, espacio cultural que funciona como museo, oficina de información turística y sala de exposiciones, conectando al visitante con el patrimonio local.
Pues bien…¡todo esto y mucho mas es Yunquera, que enamora a quien la conoce! Conmigo lo hizo y me dejó ese recuerdo imborrable. Feliz velada de un nuevo juegues yunquerano…¡y no olvides que aún me quedan dos por publicar, con información y con mis recuerdos.
Hoy mis fotos reflejan la Torre Vigía (el Castillo), en la actualidad, y tal como se veía allá por 1975.


