Torrenueva…. El camino hacia la «segregación» de Motril

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 23 de abril de 2026
«Torrenueva, el despertar de mis inquietudes sociales»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Torrenueva, parte tercera)

El deseo de independencia de Torrenueva no surgió de un mero capricho identitario, sino de un profundo y arraigado sentimiento de agravio y abandono. El decreto de segregación de la Junta de Andalucía reconoce explícitamente la existencia de «razones históricas» y un «fuerte sentimiento identitario» en la comunidad. Este sentimiento se alimentó durante décadas por la percepción de que el municipio matriz, Motril, no atendía adecuadamente las necesidades de Torrenueva, tratándola como una periferia estacional en lugar de como una comunidad con vida propia durante todo el año.  

Sin embargo, la causa estructural que transformó este descontento en un movimiento político organizado fue una paradoja administrativa. Como entidad local dependiente de Motril, un municipio de más de 50,000 habitantes, Torrenueva se veía sistemáticamente excluida de numerosas líneas de subvenciones y ayudas directas de administraciones superiores, como la Junta de Andalucía o la Diputación Provincial. Estas ayudas estaban diseñadas para municipios de menor población, y aunque Torrenueva cumplía con el perfil demográfico, su estatus administrativo le impedía acceder a ellas. Esta situación, calificada por sus propios protagonistas como «cosa ilógica», creaba un techo de cristal que frenaba el desarrollo del pueblo.  

La imposibilidad de acceder a esta financiación bloqueaba proyectos vitales para la comunidad, desde la mejora de infraestructuras hasta el desarrollo de servicios públicos. Esta desventaja tangible y cuantificable fue el principal catalizador del movimiento segregacionista. La lucha por la independencia, por tanto, no fue un acto puramente sentimental, sino una estrategia eminentemente práctica. Era la única vía para romper las ataduras administrativas que limitaban sus posibilidades y para obtener las herramientas económicas y políticas necesarias para construir su propio futuro. El anhelo de autogobierno se convirtió en una necesidad para la supervivencia y el progreso de la comunidad.

El anhelo de autonomía en Torrenueva no era nuevo; la idea ya circulaba en la comunidad desde tiempo atrás. Sin embargo, durante décadas permaneció como una aspiración latente. El paso decisivo que transformó este sentimiento popular en una fuerza política organizada fue la creación de un partido :  El GRITO (Grupo Independiente Torrenueva), que no nació como un partido político convencional con una ideología amplia, sino como un vehículo instrumental diseñado con un único y claro propósito: canalizar el movimiento vecinal y alcanzar la independencia municipal. Su creación marcó un punto de inflexión, dotando a la causa de una estructura formal y una estrategia política definida. El movimiento vecinal, la gran labor de sus Asociación de Vecinos, había abonado el terreno y se había convertido en un actor político capaz de competir en elecciones y de negociar directamente con las administraciones.  

El camino hacia la autonomía fue un proceso largo y gradual. El primer reconocimiento oficial llegó el 14 de julio de 1987, cuando el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó la constitución de Torrenueva como Entidad de Ámbito Territorial Inferior al Municipio (EATIM). Posteriormente, evolucionó a la figura de Entidad Local Autónoma (ELA), lo que le confirió mayores competencias, aunque seguía subordinada a Motril. Cada uno de estos pasos, aunque insuficientes para las aspiraciones de la comunidad, fue una victoria que reforzó la cohesión del movimiento y lo acercó a su objetivo final, sentando las bases administrativas y legales para el expediente de segregación definitivo.  

La fase culminante de la lucha por la autonomía comenzó formalmente en 2015, con el inicio del expediente de segregación. Este proceso, lejos de ser una mera formalidad, fue una meticulosa batalla administrativa que requirió persistencia, rigor técnico y una coyuntura política favorable. La cronología del expediente, documentada por la Junta de Andalucía, revela la complejidad del procedimiento. Hitos clave incluyen la apertura del trámite a información pública en febrero de 2016, la emisión de informes técnicos por parte de la Secretaría General de Ordenación del Territorio y del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, y el dictamen favorable del Consejo Consultivo de Andalucía en julio de 2018.  

El éxito de este largo proceso no puede atribuirse únicamente a la tenacidad del movimiento vecinal. Fue decisiva la existencia de una alineación política favorable en un momento específico. El expediente contó con el apoyo explícito y unánime del pleno del Ayuntamiento de Motril en 2014, bajo el mandato de la alcaldesa Flor Almón. Tanto Almón como el líder socialista local, Francisco Javier Real, colaboraron activamente en el proceso, facilitando la transición. Este apoyo contrastaba fuertemente con la postura de administraciones anteriores en Motril, que habían bloqueado la iniciativa. La confluencia del empuje local con una voluntad política favorable en el municipio matriz fue la clave que finalmente abrió la puerta a la independencia.  

El proceso culminó el 2 de octubre de 2018, cuando el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el Decreto 184/2018, por el que se creaba el municipio de Torrenueva. El decreto validaba los argumentos del movimiento, reconociendo la existencia de un núcleo de población diferenciado, la viabilidad económica del nuevo municipio y la garantía de que la segregación no perjudicaría la prestación de servicios en Motril. Durante el proceso, se abordó también la cuestión del nombre. Al existir ya un municipio llamado Torrenueva en Ciudad Real, se realizó una consulta popular en la que los vecinos eligieron la denominación «Torrenueva Costa»… aunque yo sigo pensando que su nombre «natural» es aquel por el que siempre le han nombrado los torreños de toda la vida…»La Torre», y así la llamo yo.

Y mis dos fotos de esta noche, como todos los «jueves torreños» están dedicados a Torrenueva, la primera es una foto de aquel 1986, una foto para y de la historia, la entrega de los «Faros de Oro» en la discoteca Granada 10 de la capital, y en la foto aparece una persona a la que siempre he admirado, el Gobernador Civil, el malagueño ya fallecido don Pedro Temboury, un hombre afable y cordial, que fue el encargado de entregarme el Faro de Oro; aquella inolvidable noche fui acompañado por otra gran persona ya fallecida, un gran amigo y excelente compañero, el maestro don Angel Moraga. Mi segunda foto es una imagen «a vista de dron» de la Playa de la Joya y el Cabo Sacratif». Feliz velada de jueves y , si deseas seguir conociendo cosas de Torrenueva, nos volvemos a encontrar el próximo jueves..¿si?

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