CARTAS A DULCINEA
Jueves, 26 de febrero de 2026
(Las raíces y las ramas de mi vida… Motril, parte tercera)
La Conquista Cristiana y la Crisis del Siglo XVI: Guerra, Fe y Repoblación

La incorporación de Motril a la Corona de Castilla en 1489 no fue un evento aislado, sino parte de la fase final de la Guerra de Granada. La transición del dominio islámico al cristiano fue un proceso traumático caracterizado por rebeliones, desplazamientos forzosos y una reestructuración total de la sociedad
Capitulaciones y la Inestabilidad Mudéjar
Motril fue entregada a los ejércitos cristianos en diciembre de 1489. Inicialmente, las capitulaciones prometían respetar las leyes, religión y propiedades de la población musulmana (ahora mudéjar). Sin embargo, la tensión estalló rápidamente. En 1490 se produjo una sublevación que obligó a una nueva intervención militar, tras la cual la ciudad fue integrada definitivamente en 1492 coincidiendo con la caída de la capital granadina.
Para consolidar el control sobre este territorio estratégico, los Reyes Católicos otorgaron a Motril jurisdicción propia y ayuntamiento en 1500. No obstante, la convivencia se deterioró debido a la presión evangelizadora y las restricciones culturales, lo que culminó en las revueltas mudéjares de 1499-1501, que marcaron el fin del estatus legal de mudéjar y la imposición del bautismo forzoso, dando origen a la comunidad morisca.
La Rebelión de las Alpujarras y su Impacto Demográfico
El conflicto más sangriento del siglo XVI fue la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571). Provocada por la Pragmática Sanción de Felipe II, que prohibía el uso de la lengua árabe, los trajes tradicionales y las costumbres moriscas, la guerra civil se extendió por todo el antiguo Reino de Granada. Motril, debido a su numerosa población de origen musulmán, se convirtió en un foco de violencia extrema.
La derrota de los sublevados tuvo consecuencias devastadoras para la economía local. Los moriscos, que poseían el conocimiento técnico milenario sobre el cultivo y refinado del azúcar, fueron expulsados y dispersados por el interior de Castilla. La ciudad quedó parcialmente despoblada hasta que, a partir de 1575, se inició una repoblación con «cristianos viejos» procedentes de León, Galicia y Castilla. Estos nuevos pobladores tuvieron que enfrentarse al reto de mantener una industria compleja sin la experiencia de sus predecesores, lo que generó una crisis transitoria en la producción azucarera.
Motril frente a la Piratería: La Ciudad-Fortaleza del Siglo de Oro
Durante los siglos XVI y XVII, la principal amenaza para la supervivencia de Motril no provenía del interior, sino del mar. La piratería berberisca y turca, apoyada a menudo por el Imperio Otomano, convirtió la costa granadina en una zona de guerra permanente.
La Iglesia Mayor de la Encarnación: Fe y Defensa
La necesidad de protección dio forma a la arquitectura religiosa de la ciudad. La Iglesia Mayor de la Encarnación, el monumento más antiguo que se conserva, fue diseñada bajo el concepto de iglesia-fortaleza. Construida sobre la antigua mezquita aljama a partir de 1510, presenta muros de gran espesor, escasos vanos y una torre defensiva que permitía vigilar el horizonte marítimo y ofrecer refugio seguro a los ciudadanos durante los desembarcos piratas.
Este carácter defensivo se complementaba con un cinturón de torres vigía a lo largo de la costa, como la Torre de la Chucha o la Torre de Torrenueva, y la construcción posterior del Castillo de Carchuna, destinado a proteger las vitales salinas y los accesos a la vega.
El Surgimiento del Santuario de la Virgen de la Cabeza
En el siglo XVII, la religiosidad popular y la identidad local se fundieron en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Levantado sobre las ruinas de la antigua alcazaba nazarí —donde residiera la Reina Aixa—, el templo comenzó su construcción en 1631 bajo la dirección de Isidro de la Chica.
El edificio, de planta de cruz latina y estilo barroco austero, se convirtió en el faro espiritual de Motril. La Virgen de la Cabeza fue proclamada patrona de la ciudad, simbolizando la nueva identidad cristiana de un territorio que reclamaba su pasado militar para reforzar su fe. El santuario, visible desde el mar, servía tanto de hito geográfico para los navegantes como de símbolo de resistencia ante el Islam.
¿Seguimos el próximo jueves con esta aproximación básica a la historia de Motril? Si así lo deseas, te espero. Por hoy ya sólo mis dos fotos que son precisamente de Motril, la primera con el símbolo de sus dos elementos principales, el azúcar (con esa torre de la azucarera) y la sal (con ese mar que nos baña y nos da buena parte de nuestra actividad económiCA), y la segunda con ese precioso amanecer desde el puerto de Motril, con La Torre al fondo y el cabo Sacratif. Feliz velada de jueves.


