CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 6 de mayo de 2026

Esta leyenda se remonta a la época de la Reconquista, cuando el castillo de Santa Catalina (anteriormente conocido como Galdalpín) era una fortaleza musulmana vital.
El alcaide del castillo, un hombre de gran honor, tenía una hija de nombre Idubeda, una joven de una belleza singular y un carácter alegre y bondadoso.
Un día, las tropas cristianas, al mando del Rey Fernando III ‘El Santo’, pusieron cerco a la fortaleza. El asedio fue largo y cruel, y la escasez de alimentos y agua comenzó a diezmar a los defensores musulmanes.
En un momento de la batalla, Idubeda conoció a un caballero cristiano que había sido hecho prisionero. A pesar de ser enemigos jurados, el caballero y la princesa se enamoraron con una pasión secreta e irresistible. Intercambiaban furtivos encuentros y promesas de amor eterno.
El caballero, al ver el sufrimiento de los musulmanes bajo el asedio, urdió un plan de escape, no solo para él, sino para llevarse a su amada Idubeda. Sin embargo, su lealtad a su fe y a su rey, Fernando III, era superior a su amor.
El caballero cristiano se ganó la confianza de Idubeda y le hizo creer que la única forma de salvar a su pueblo del hambre y la muerte era rendir la fortaleza de forma honorable. La princesa, cegada por el amor y la compasión por su gente, reveló a su amado el secreto de las defensas internas del castillo y, lo que era crucial, la ubicación de un pasadizo secreto o una puerta poco vigilada.
Utilizando la información proporcionada por Idubeda, los cristianos lanzaron un ataque final y decisivo. Entraron por el pasadizo o puerta secreta, y en poco tiempo, el Castillo de Santa Catalina cayó en manos cristianas el día de San Lucas (octubre de 1246).
Cuando la princesa Idubeda se dio cuenta de que su amado la había usado para traicionar a su padre y a su pueblo, el dolor la destrozó. Se sintió culpable por la caída del castillo y avergonzada por el engaño.
El alcaide, su padre, murió en la batalla o poco después, consumido por la derrota y la traición. Idubeda, incapaz de soportar el remordimiento y la deslealtad de su amado, se lanzó desde la más alta torre del castillo, encontrando la muerte en las rocas a los pies de la fortaleza.
La leyenda concluye que el caballero cristiano se arrepintió de su traición al amor de la princesa y, aunque fue aclamado como héroe por su rey, nunca pudo encontrar la paz. Se dice que en las noches de luna llena, la silueta fantasmal de la bella Idubeda aparece en lo alto del castillo, llorando su amor perdido y su terrible error, y que sus lágrimas se deslizan por la ladera.
Feliz velada de miércoles de primavera ya avanzada con estas mis dos fotos de hoy que espero que te gusten.


