«El eco estéril de la ceniza»

CARTAS A DULCINEA
Lunes, 8 de junio de 2026
(Antivalores: La Guerra)

La guerra no es, como pretenden decirnos los libros de historia con su fría épica de conquistas, un motor de cambio o un acto de gloria, sino el antivalor absoluto que representa el fracaso rotundo de la inteligencia humana. Es el escenario donde la empatía se asfixia bajo el peso del acero y donde la palabra, esa herramienta sagrada de la civilización, es arrojada al abismo para ser sustituida por el estruendo de la destrucción. Al elegir el conflicto armado sobre el diálogo, la humanidad no solo retrocede en su evolución moral, sino que desgarra el tejido mismo de la vida, convirtiendo al prójimo en un objetivo y a la existencia en una cifra estadística desprovista de alma.

En el corazón de cada batalla late la deshumanización sistemática, un veneno que convence al individuo de que la aniquilación del otro es el único camino hacia la propia seguridad. Sin embargo, la historia nos ha demostrado con una crueldad incansable que la violencia nunca siembra justicia, sino que solo fecunda la tierra con resentimiento y prepara el terreno para futuros incendios. La guerra es un negocio de sombras donde se intercambia la sangre de los inocentes por el orgullo de unos pocos, dejando tras de sí un rastro de orfandad y ruinas que ninguna victoria puede compensar ni justificar.

Abrazar la guerra es renunciar a la capacidad de construir y optar por la inercia de la barbarie. Mientras se sigan glorificando las armas por encima de los acuerdos, el progreso humano será solo una fachada reluciente sobre un cimiento de pólvora. La verdadera valentía no reside en el gatillo ni en la estrategia del asedio, sino en la resistencia heroica de quienes se niegan a odiar, comprendiendo que cada vida segada es una derrota compartida por toda la especie. Al final, en el campo de batalla no quedan ganadores, solo supervivientes que habitan un mundo más frío, más gris y terriblemente más vacío.

Contrario a la paz. Actitud beligerante de un grupo o país para con otros, propiciando la lucha armada o la violencia de cualquier tipo.
Los antivalores de estos ejemplos son el odio, la inmoralidad y la discriminación. Los antivalores atentan contra las creencias importantes sobre las que se funda la vida en sociedad, por ejemplo, contra el respeto, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la lealtad, la solidaridad y la armonía.

Y tenemos ejemplos muy cercanos y actuales en las guerras que tienen lugar en este momento: la de los palestinos y libaneses (de los musulmanes) contra Israel; la de Rusia contra Ucrania… la de Irán contra Occidente…. ¿hacen falta mas ejemplos? y las gentes que las apoyan no buscan defender la verdad, sino que apoyan a aquel bando que IDEOLOGICAMENTE está mas cerca de cada uno ¿O crees que no es asi?

Feliz velada de lunes con mis dos fotos de esta noche… la primera es de esta mañana en Calahonda; me levanté antes de las 6 de la mañana para disfrutar de la luz y el de la salida del sol, pero no ha habido suerte, estaba nublado y esa luz y color no se han encendido. El atardecer si que la tiene y es de otro 8 de junio… y a mi me encanta.

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