CARTAS A DULCINEA
Domingo, 14 de junio de 2026

La mirada de Jesús sobre la multitud no fue la de un observador distante ni la de un juez severo, sino la de un corazón que se conmueve hasta las entrañas ante la fragilidad de quienes caminan como ovejas sin pastor. Esa compasión, que es la forma más pura de la empatía divina, no se quedó en un sentimiento estéril, sino que se transformó en una estructura de esperanza mediante la institución de los doce apóstoles. Al elegirlos, el Maestro no buscaba crear una élite de privilegios, sino una avanzadilla de servicio, transformando a hombres comunes en canales de una gracia que debía fluir con la misma generosidad con la que se recibe la luz del sol cada mañana.
El envío de los doce marca el inicio de una misión que tiene como objetivo la proclamación del Reino de los cielos, una realidad que no se impone por la fuerza, sino que se propone a través del testimonio y la entrega.
Las instrucciones de Jesús son claras y desafiantes: dar gratuitamente lo que gratuitamente se ha recibido, estableciendo así una economía de la gratuidad que rompe con las lógicas del intercambio y el interés personal.
En este mandato, la autoridad se despoja de sus ropajes de mando para vestirse con el delantal del servicio, recordando que el anuncio del Evangelio solo es creíble cuando las manos de quien habla están ocupadas en aliviar la carga del hermano que sufre.
Esta misión itinerante es una invitación a la confianza absoluta en la providencia, donde el apóstol se convierte en un peregrino de la paz que lleva consigo el bálsamo de la alegría y la curación. Al confiar a sus discípulos la tarea de servir a los demás, Jesús multiplica su propia compasión por los siglos, asegurando que la presencia de Dios no sea un concepto abstracto, sino un encuentro tangible en cada gesto de bondad y en cada palabra de consuelo.
Por ello, el envío de los doce sigue resonando hoy como un llamado a la audacia del amor, recordándonos que el Reino se construye allí donde alguien decide, sin esperar nada a cambio, hacerse cargo de la necesidad del otro con la misma ternura con la que el Padre cuida de cada una de sus criaturas.
Jesús, movido por la compasión ante la necesidad de la gente, instituye y envía a los doce apóstoles para anunciar el Reino de los cielos y servir gratuitamente a los demás…. y XXI siglos después sigue enviando a sus «nuevos apóstoles», en este caso al Papa León XIV a España, a nuestra querida España, para transmitir su MENSAJE, el de Jesús, a quienes tengan oídos para oir…¡que más claro no ha podido ser!
Feliz velada de domingo, con mis dos fotos de hoy. Hasta mañana, si quieres, que ya será de nuevo lunes, el último lunes de clases para los niños y para sus familias.


