CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 17 de junio de 2026

Hoy estamos celebrando el día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía y esto no es una simple efeméride en el calendario ambiental, sino un grito de auxilio que emana de las entrañas de una tierra que pierde su capacidad de sostener la vida. Esta jornada nos enfrenta a la cruda realidad de una degradación silenciosa pero implacable, donde el suelo fértil, ese recurso vital que tarda siglos en formarse, se desvanece bajo la presión de la gestión insostenible y el cambio climático. La desertificación no es el avance de las dunas del desierto, sino la muerte biológica de los ecosistemas, un proceso que transforma paisajes vibrantes en extensiones yermas donde la esperanza de las comunidades rurales se marchita al mismo ritmo que sus cultivos.
La sequía, por su parte, actúa como el catalizador de esta tragedia, presentándose ya no como un fenómeno meteorológico esporádico, sino como una presencia persistente que redefine nuestra relación con el agua. Cuando los pozos se secan y los ríos se convierten en hilos de polvo, se fractura la seguridad alimentaria y se disparan las migraciones forzadas de quienes ya no encuentran sustento en su lugar de origen. Es una crisis de supervivencia que nos recuerda nuestra absoluta dependencia de la capa superficial de la Tierra, esa delgada línea que separa la abundancia del hambre y que hoy se encuentra amenazada por la deforestación y la sobre explotación de los acuíferos.
Frente a este panorama de aridez, la solución reside en restaurar el equilibrio perdido mediante una alianza renovada con la naturaleza y un compromiso firme con la gestión circular del agua. Recuperar las tierras degradadas no es solo un imperativo ecológico, sino una inversión en estabilidad social y prosperidad económica, pues cada hectárea que vuelve a la vida es un pulmón que captura carbono y un refugio para la biodiversidad. Este día debe servir para sembrar la conciencia de que el suelo es un patrimonio finito y que, sin una acción decidida y colectiva para frenar su erosión, el futuro de las próximas generaciones corre el riesgo de quedar atrapado en una sed infinita que ningún progreso tecnológico podrá saciar por completo.
Y en este dia mundial de lucha contra la desertificación y la sequía, en el que todos debemos estar implicados porque, sí, tambien depende de nosotros el que llueva mas o menos …¡o nada!… ¿Sabías que si eliminamos la capa superficial de la Tierra, la vegetación, cada vez lloverá menos’ ¿Sabías que sería muy deseable plantar árboles por el bien del Planeta? Cuando yo aún estaba en la escuela, en MI ESCUELA DE CARCHUNA, íbamos cada año al monte a que los niños plantasen árboles? …esas cosas deben fomentarse para ir concienciando a los niños desde pequeños de la importancia de la vegetación, de los árboles y mas en una zona como la nuestra llena de invernaderos…¡y esa concienciación debería empezar por la familia y complementarla con actividades en la escuela!
Feliz velada de miércoles en este día importante para todos, con mis dos imágenes de verano de hoy que espero te gusten. Y, si quieres… mañana nos volvemos a encontrar con un nuevo jueves dedicado a mi segundo pueblo de maestro, San Pedro Alcántara en Málaga…¡hace ya 51 años!


