El Filósofo, el Matemático y el Idiota.

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 15 de Julio de 2026

Tres hombres —un filósofo, un matemático y un idiota— viajaban en un coche cuando se estrellaron de frente contra un árbol.

Antes de que pudieran procesar el accidente, se encontraron frente a las puertas nacaradas del Cielo. Allí, San Pedro y el Diablo los esperaban para decidir su destino.
El Diablo se adelantó y los detuvo con una sonrisa gélida:
—Caballeros, el Cielo está saturado. San Pedro ha aceptado que yo realice un pequeño filtro. Si alguno de ustedes me hace una pregunta que no pueda responder o me pide algo que no pueda cumplir, entrará al Cielo. Si fallo, el Paraíso es suyo; si acierto, me acompañarán al Infierno.

El primer intento
El filósofo, confiado en su intelecto, dio un paso al frente:
—Muy bien. Entrégame el tratado más profundo, exacto y completo sobre las enseñanzas perdidas de Sócrates.
El Diablo chasqueó los dedos y, al instante, apareció una montaña de pergaminos. El filósofo los examinó con asombro durante horas y, finalmente, admitió con resignación que el contenido era impecable.
—¡Al Infierno! —sentenció el Diablo, y con un nuevo chasquido, el filósofo se esfumó.

El segundo intento
El matemático, esperando superar al demonio con lógica pura, desafió:
—¡Muéstrame la fórmula más compleja jamás teorizada en el tejido del espacio-tiempo!
De nuevo, un chasquido. Apareció una pizarra infinita repleta de variables y cálculos que desafiaban la física conocida. El matemático la revisó meticulosamente y, a regañadientes, aceptó que era correcta.
—¡Tú también al Infierno! —exclamó el Diablo, y el matemático desapareció en una nube de azufre.

El triunfo del idiota. Ver Nunca discutas con un tonto
Finalmente, el idiota se acercó con calma y dijo:
—Tráeme una silla de madera.
El Diablo, extrañado pero complacido por la sencillez del pedido, hizo aparecer la silla.
—Ahora —continuó el idiota—, hazle siete agujeros al asiento.
El Diablo cumplió el capricho al instante. Entonces, el idiota se sentó, se relajó y soltó una flatulencia estruendosa que resonó en todas las nubes. Se puso de pie y, señalando la silla, preguntó:
—¿Por cuál de esos siete agujeros salió mi pedo?
El Diablo se inclinó, inspeccionó cuidadosamente los orificios y respondió con seguridad:
—Fácil. Salió por el tercer agujero de la derecha.
El idiota soltó una carcajada y dijo:
—Te equivocas… ¡Salió del agujero de mi culo!
Y así, el idiota cruzó las puertas del Cielo mientras el Diablo se quedaba mudo por primera vez en la eternidad.

Moraleja…. y es que por mucha cultura o inteligencia que poseas, la astucia práctica y el sentido común suelen llegar más lejos que cualquier teoría académica.

Y de mis fotos de esta noche, la primera es una ilustración de la popular fábula humorística de mi carta de esta noche en la que un sabio, un matemático y un tonto se enfrentan al Diablo a las puertas del Cielo. El Diablo los desafía a plantearle un enigma que no pueda resolver para ganarse la salvación; mientras el sabio y el matemático fracasan al proponer profundas preguntas existenciales y complejas fórmulas que el demonio descifra al instante, el tonto lo vence con una ocurrencia sumamente simple, absurda o vulgar (como pedirle que «ataje» un gas o cuente los agujeros de un colador en movimiento). La imagen plasma con gran expresividad este divertido desenlace, mostrando al humilde campesino burlándose de un elegante y frustrado demonio rojo ante las puertas celestiales, dejando como moraleja que la astucia más sencilla y pícara puede derrotar a la soberbia del intelecto.
La segunda de mis fotos, de esta mañana, es una hermosa y serena vista costera de Carchuna a contraluz, donde destaca un amplio cielo cubierto por un manto de nubes altas tipo cirrocúmulos que aportan una textura delicada al paisaje… a la izquierda el sol, semi oculto tras nubes más bajas, filtra sutiles rayos dorados hacia una línea de costa con siluetas de palmeras y árboles, mientras que hacia la derecha el cielo adquiere tonos azules más fríos. Abajo, el mar en calma rompe con una suave ola de espuma blanca sobre la orilla de la playa del Camping, reflejando de forma difusa los destellos plateados de la luz solar.
Feliz velada de miércoles.

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