El Reino Natural… santuario de Pinsapos y cabras Monteses.

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 13 de agosto
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte tercera)

El emblema indiscutible del Parque Nacional Sierra de las Nieves es el pinsapo (Abies pinsapo), una especie de abeto única en el mundo. Se trata de una auténtica reliquia botánica, un superviviente de los bosques de coníferas del Período Terciario que quedaron aislados en las sierras de Málaga y Cádiz tras las glaciaciones. El parque alberga la mayor y mejor conservada superficie de pinsapar del planeta, con cerca de 2.000 hectáreas, lo que convierte a Yunquera en el «paraíso del pinsapo».  

La diversidad geológica y botánica del parque da cobijo a una fauna rica y variada, con especies de gran valor ecológico.
Mamíferos: La especie más icónica y fácil de observar en las zonas rocosas es la cabra montés (Capra pyrenaica), símbolo de estas sierras. En los bosques y matorrales habitan mamíferos más esquivos como el gato montés, la jineta y el jabalí. Además, el parque es un refugio crucial para los quirópteros, con hasta 16 especies de murciélagos catalogadas.  
Aves: Los cielos de la Sierra de las Nieves están dominados por grandes aves rapaces como el águila real, el águila perdicera y el azor. Los bosques albergan una notable comunidad de aves forestales, entre las que destacan el piquituerto y el reyezuelo sencillo, mientras que las cumbres son el hábitat de especies alpinas como el mirlo capiblanco o el acentor alpino, especialmente en invierno. En total, se han identificado alrededor de 110 especies de aves como visitantes regulares del parque.  
Reptiles, Anfibios e Invertebrados: El parque es un punto caliente para la herpetofauna. Entre sus especies más valiosas se encuentran la subespecie endémica de la víbora hocicuda (vipera latastei arundana) y el lagarto ocelado nevadensis (timon nevadensis). También destaca la presencia de la salamandra penibética (salamandra longirostris), otro endemismo. La biodiversidad se extiende al mundo de los invertebrados, con más de 80 especies de mariposas y numerosas polillas endémicas.  

La riqueza biológica del parque conlleva una gran fragilidad. Catorce de sus especies están incluidas en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, entre ellas el cangrejo de río autóctono (considerado «En Peligro») y el águila perdicera (considerada «Vulnerable»). Para proteger este patrimonio, se llevan a cabo importantes esfuerzos de conservación, como el Plan de Recuperación del Pinsapo, que busca garantizar la pervivencia de estos bosques milenarios.  

La situación del parque ilustra una paradoja inherente a la conservación moderna. Sus activos más valiosos —el pinsapar relíctico y su alta tasa de endemismos— son, por su propia naturaleza, extremadamente sensibles a las alteraciones. La designación como Parque Nacional está diseñada para protegerlos, pero, al mismo tiempo, aumenta exponencialmente su atractivo turístico. El incremento del tránsito de personas, incluso bajo un modelo de ecoturismo bienintencionado, introduce riesgos inevitables como la compactación del suelo, el peligro de incendios o la perturbación de la fauna. Esto genera una tensión fundamental: la principal estrategia para preservar el ecosistema (obtener el máximo reconocimiento y apoyo) es también la que potencia una de las mayores amenazas para él. Por tanto, la gestión futura del turismo en Yunquera y su entorno exigirá un delicado y constante equilibrio entre el acceso público y la preservación estricta.  

Y mi carta hoy habla del «pinsapo», del que es un reflejo mi primera foto. Los pinsapos de Yunquera tienen un origen mucho más antiguo que la edad de los árboles que vemos hoy. Los pinsapares de Yunquera son milenarios en su origen como especie y ecosistema, pero los árboles que vemos hoy son, en su inmensa mayoría, centenarios o de varios siglos de edad, no milenarios. Como curiosidad, el pinsapar de Yunquera alberga el mayor y mejor conservado bosque de pinsapos del mundo, concentrando la mayor parte de la superficie mundial de esta especie. Mi segunda foto es mia, de aquel 1974, cuando comencé a ser maestro allí en Yunquera. Feliz velada de un nuevo «jueves yunquerano». ¿Te espero el próximo jueves con un nuevo capítulo para acercarnos un poquito mas a Yunquera?

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