La Leyenda del Olivo de Fuentebuena y la Rama Milagrosa (Jaén)

CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 7 de Octubre de 2026

Querida Dulcinea:

En la localidad de Arroyo del Ojanco, en el corazón de los olivares de Jaén, se alza un ejemplar que ha sido declarado Monumento Natural: el Olivo de Fuentebuena. Su tronco es tan ancho y retorcido que se le calcula una antigüedad milenaria, habiendo sobrevivido a siglos de inviernos y veranos implacables.
La leyenda no se conforma con un origen natural para este gigante. Se dice que un árbol tan robusto y longevo, fuente de vida para tantas generaciones, no pudo nacer de una simple semilla.

Existen varias versiones, pero la más extendida y poética se sitúa justo después de la Reconquista, cuando los cristianos repoblaban la tierra y plantaban olivos por doquier.
En el pueblo, vivía una mujer muy humilde y devota que no podía permitirse comprar un plantón de olivo, pero soñaba con tener un árbol que diera fruto para alimentar a su familia.
Un Domingo de Ramos, la mujer asistió a la iglesia con su palma para la bendición. Al terminar la misa, en lugar de llevarse la palma entera, la deshizo con sumo cuidado y guardó consigo una pequeña rama de olivo bendecida.

Al llegar a su humilde parcela de tierra, la mujer, con profunda fe, hizo un pequeño hoyo y plantó la diminuta rama de olivo bendecida que había tomado del ramo de Ramos. Lo regó con las pocas lágrimas que le quedaban y rezó a los cielos pidiendo sustento.

El milagro ocurrió: mientras los olivos plantados por los vecinos crecían lentamente, el humilde plantón de la rama bendecida comenzó a crecer con una fuerza y velocidad sobrenaturales. Creció desmesuradamente, superando en tamaño y en frutos a todos los demás olivos.

A los pocos años, este olivo único era una fuente de alimento y aceite para toda la familia de la mujer, y su crecimiento continuó sin cesar a través de los siglos, desafiando el tiempo.

El Olivo de Fuentebuena se convirtió así en el símbolo de la fe y la esperanza en la tierra de Jaén. La leyenda enseña que los verdaderos tesoros no provienen de la riqueza, sino de la bendición de lo humilde y el trabajo paciente. Se dice que si tomas una de las aceitunas de este olivo, tendrás suerte y buena cosecha.

¿A que no conocías esta leyenda de otro pueblo de mi querida tierra jienense? Feliz velada de miércoles, un miércoles hoy de nuevo mas azul en el que, cuando volvía de Granada, en donde he pasado parte de la mañana, hacía esta foto de la Presa de Rules, ¡hasta arriba de agua! y con esos preciosos cielos azules adornados por nubecillas blancas.

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