CARTAS A DULCINEA
Jueves, 8 de Octubre de 2026
MELILLA… o el despertar de mi espíritu militar
(Las raíces y las ramas de mi vida, parte tres)

La historia de Melilla es también la de sus ciudadanos, un elenco de figuras que han destacado en la política, las artes, la literatura y la milicia, contribuyendo a la formación de una identidad propia. Más allá de los fundadores como Pedro de Estopiñán, el siglo XX vio florecer una generación de mujeres y hombres que desafiaron los límites de su tiempo.
La presencia de la mujer en la historia y la cultura
El papel de la mujer en Melilla ha sido fundamental para la humanización del entorno militar y el progreso social. Carmen de Burgos, conocida como «Colombine», se convirtió en la primera corresponsal de guerra en España al cubrir el conflicto de 1909 desde Melilla para el Heraldo de Madrid, denunciando la invisibilidad de las mujeres de todas las confesiones en la vida pública. Carmen Conde Abellán, la primera mujer en ingresar en la Real Academia Española, pasó parte de su infancia en la ciudad, a la que dedicó textos cargados de nostalgia y valor literario.
Otras figuras relevantes incluyen a Carlota O’Neill, cuyo testimonio sobre la represión en Melilla durante la Guerra Civil (Una mujer en la guerra de España) constituye un documento histórico de valor incalculable para entender la fractura social de 1936. En el ámbito del activismo y la educación, Aurelia Gutiérrez-Cueto Blanchard defendió el derecho al voto femenino y la modernización de la escuela primaria, mientras que Carmen Angoloti, Duquesa de la Victoria, lideró la Cruz Roja en las campañas de África, demostrando una capacidad de gestión hospitalaria crucial en periodos de crisis bélica.
Figuras de las artes y la investigación contemporánea
La producción cultural melillense sigue viva a través de autores como Luis María Cazorla, cuyas novelas históricas exploran el pasado colonial y la tragedia de la guerra. En el ámbito de la investigación, destacan nombres como Miguel Villalba González y Antonio Bravo Nieto, quienes han profundizado en el estudio de las fortificaciones y la historia moderna de la plaza. La diversidad cultural también encuentra su expresión en figuras como Malika Mohamed Bussian y Ekram Hamú Haddú, responsables de la recuperación y difusión de la tradición oral amazigh, como los «izran», poemas que son símbolo de la identidad de la mujer rifeña en la ciudad.
Y hoy, que una de mis fotos es de la Capilla Castrense, quiero recordar cómo los domingos «y fiestas de guardar», los que lo deseábamos, íbamos a misa todos juntos por la mañana en formación a esa preciosa y pequeña capilla castrense delante de la cual estaba situada la estatua dedicada al recuerdo de don Pedro de Estopiñán, el conquistador y fundador de la actual Melilla; una ubicación que he conseguido reconstruir con ayuda de la IA y de mis pequeñas habilidades en estas cosas. He leido que ha sido trasladada a Melilla La Vieja, pero yo siempre la recordaré aquí, a pesar de que mis recuerdos de Melilla La Vieja, que siempre visitaba subiendo por la escalinata de la Puerta de la Marina, desde mi cuartel, son unos recuerdos de película, ¡me encantaba perderme entre los viejos muros y trozos de mar entre ellos! Allí estaba la taberna del Manco y tambien el Hogar de la Policía Nacional, a donde iba de vez en cuando en mis salidas a tomar unas tapas, ¡que además de buenas, eran baratas! Aunque tambien me encantaba perderme por las calles de la nueva Melilla… el Parque Hernández, las avenidas del Centro… aunque siempre me quedé con las ganas de haber podido entrar y conocer la Mezquita, pero no sé si por ir vestido de marinero o por intolerancia de la creencia musulmana, nunca me dejaron entrar. Teterías si recuerdo haber visitado, a pesar de la dudosa limpieza, por la apariencia de los vasos que ponían, pero ¿quién perdona un té moruno con hierbabuena?
Feliz velada de un nuevo «jueves melillense» con mis dos fotos de esta noche dedicadas a Melilla…esa Capilla Castrense con su monumento a Pedro de Estopiñán, como en 1973-74 y esa foto mía posando en el banco del cuerpo de Guardia de la Compañía de Mar… ¡Cuántas horas pasaría allí, pero como parte de la guardia, primero como marinero y después como cabo comandante de la Guardia! Un abrazo y toda mi solidaridad y mi gran recuerdo a Melilla.


