CARTAS A DULCINEA
Sábado, 18 de Julio de 2026

Aquel 18 de julio de 1936 amaneció como cualquier otro día en la España republicana, pero al caer la tarde el país entero supo que nada volvería a ser igual. En las guarniciones de Marruecos, Canarias y la Península, un grupo de militares se levantó en armas contra el Gobierno legítimo de la Segunda República. El general Francisco Franco, desde el Protectorado, se convirtió en una de las voces principales de aquella sublevación que, en pocas horas, fracturó España por la mitad…. pero la historia se empezó a fraguar unos años antes, cuando las izquierdas y anarquistas acabaron la monarquia de Alfonso XIII y con el orden establecido, instaurando una REPUBLICA que llevó a acabo muchos desmanes y actuando arbitrariamente y con tantos errores que provocó el malestar de buena parte del pais y el levantamiento de los militares (que te recuerdo, juran al llegar a su puesto «defender a la Patria» y la Patria estaba mas que en peligro).
Lo que comenzó como un golpe de Estado fallido se transformó en una cruenta guerra civil. Familias se dividieron, pueblos quedaron enfrentados y ciudades enteras se convirtieron en campos de batalla. El 18 de julio no fue solo una fecha en el calendario: fue el día en que la pólvora y las ideologías enfrentadas prendieron la mecha de tres años de sufrimiento, destrucción y muerte que marcarían la historia contemporánea de España para siempre.
En un bando, los sublevados defendían el orden tradicional, la unidad de la patria y los valores católicos. En el otro, los defensores de la República luchaban por las libertades conquistadas, las reformas sociales y un proyecto de modernización que muchos veían amenazado. Ambos lados cometieron atrocidades. Ambos bandos creyeron, con absoluta convicción, que defendían lo justo. Y en medio, millones de españoles que solo querían vivir en paz se vieron arrastrados por una tragedia que aún hoy sigue latiendo en la memoria colectiva.
El eco de aquel 18 de julio llegó a todos los rincones. Desde las trincheras de Madrid y Barcelona hasta los olivares de Andalucía y los montes de Asturias, la guerra se llevó la vida de cientos de miles de personas. Trajo también exilios, represiones, hambre y una posguerra larga y gris. Pero, sobre todo, dejó una lección dolorosa: cuando una sociedad se rompe por el odio y la intolerancia, cicatrizar las heridas puede llevar generaciones.
Hoy, nueve décadas después, aquel 18 de julio sigue siendo una fecha incómoda. Para unos es el inicio de una “cruzada”; para otros, el comienzo de un golpe fascista. La realidad histórica, sin embargo, es más compleja y más humana: fue el día en que España se miró al espejo y no se reconoció, el día en que hermanos tomaron las armas contra hermanos.
Recordarlo no es reabrir viejas heridas, sino comprender de dónde venimos. Es entender que la paz, la democracia y la convivencia no son un regalo caído del cielo, sino un tesoro frágil que hay que cuidar cada día. Aquel 18 de julio de hace muchísimos años nos sigue susurrando, con voz grave y serena, la misma advertencia: nunca más.
Pero lo que es mas triste y preocupante de todo es que el Gobierno actual parece haber olvidado los esfuerzos por ambos bandos contendientes (Carrillo, Fraga, ….) durante la transición para RECONCILIAR A LAS DOS ESPAÑAS y cerrar viejas heridas . En la actualidad el Gobierno intenta por todos los medios REABRIR ESAS HERIDAS Y RESTABLECES LAS DOS ESPAÑAS….¡mas que lamentable! ¡Y todo por intentar ETERNIZARSE EN EL PODER este AUTÓCRATA con el respaldo de los radicales y nacionalistas que pretenden romper ESPAÑA!
Hoy, que todavía vivimos en paz, aunque en una democracia muy amenazada, hemos vivido un día extraño, con muuuucho calor, pero con muuucha calima en los cielos,. ¿Donde mas a gusto se está? A la sombra del aire acondicionado y, a los que les guste, imagino, al lado del agua, en la playa… yo me quedo con el aire acondicionado. Feliz velada de sábado.


