CARTAS A DULCINEA
Miércoles, 10 de junio de 2026

Esta leyenda se centra en los orígenes del Santuario de Covadonga y la figura histórica de Don Pelayo, pero le añade un toque de romance trágico.
Se cuenta que mucho antes de que Don Pelayo iniciara la Reconquista, existía en las montañas de Asturias un noble y poderoso caballero llamado Don Favila. Favila se enamoró perdidamente de una hermosa dama conocida simplemente como Oria.
Oria era una mujer de gran belleza, pero también poseía un carácter orgulloso y algo vanidoso. El amor de Favila era tan profundo que le hizo la promesa de llevarla a vivir a un lugar tan magnífico y seguro que ningún peligro pudiera tocarla jamás.
Favila cumplió su promesa. Construyó un suntuoso palacio para Oria enclavado justo en la Cueva de Covadonga, cerca de la cascada y el lago. Era un lugar impresionante, un verdadero refugio contra el mundo.
Sin embargo, a pesar de la belleza del lugar y el amor que le profesaba Favila, Oria comenzó a sentirse prisionera y aburrida por la soledad de las montañas. Su vanidad exigía reconocimiento y la compañía de otros.
Un día, mientras Favila estaba ausente, Oria recibió la visita de un apuesto noble extranjero (a menudo descrito como un hombre rico y mundano) que la deslumbró con regalos y promesas de una vida de fiestas y lujos en la corte. Oria, cegada por la ambición y el aburrimiento, traicionó a Favila y planeó su fuga con el extranjero. Cuando Favila regresó y descubrió la traición de Oria y su intención de escapar, su dolor y su ira fueron inmensos. No obstante, al amar tanto a Oria, no quiso castigarla con la muerte, sino con un castigo que reflejara su vanidad y su apego a las riquezas materiales.
Favila maldijo a Oria y al lugar:
«Ya que has preferido las frías riquezas del mundo a la calidez de mi amor, y ya que has querido huir de estas montañas que te ofrecían paz, serás una de ellas para siempre.»
En ese instante, la belleza de Oria se transformó lentamente en la frialdad del oro y las piedras preciosas. La dama quedó convertida en una estatua de oro y piedras preciosas que yace oculta en lo más profundo de la cueva. El palacio se desmoronó, y la cueva se convirtió en el lugar sagrado y austero que conocemos hoy.
La leyenda concluye que la Reina Oria sigue esperando en las profundidades de Covadonga. Se dice que su corazón de oro es el origen del Lago Enol y sus lágrimas de arrepentimiento son la fuente que brota en la cueva.
Algunos dicen que solo alguien de corazón puro y humilde podría encontrar el oro de Oria, pero quien lo hace, termina cegado por la avaricia y con un destino tan trágico como el de la reina. Es una advertencia sobre la fugacidad de la belleza y la vanidad.
¡Leyendas, que no faltan en cada rincón de nuestra querida España y que nos ayudan a ser aún mas soñadores! A mi me encanta Asturias… y me encanta Covadonga, que he visitado en varias ocasiones. Feliz velada de miércoles, de un miércoles que ha vuelto a ser gris…¡y van…! Calor, humedad y cielos muy grises, y de esta mañana es mi primera foto de ese dia gris, tristón. La segunda es del amanecer de otro 10 de junio a todo color, como los que nos suelen gustar a todos… o casi todos.


