«A buenas horas, mangas verdes»…el auxilio estéril de los que llegan tarde

CARTAS A DULCINEA
Viernes, 26 de junio de 2026

El refrán «a buenas horas, mangas verdes» es un dicho popular muy antiguo que sirve para criticar con ironía a quienes llegan tarde a ayudar. Esta frase viene de hace muchos años, cuando unos policías antiguos siempre llegaban tarde a los problemas. El dicho no se usa solo para hablar de un simple retraso, sino para explicar que una ayuda ya no sirve para nada si llega cuando el problema se ha solucionado solo o cuando el daño ya es total. Cuando alguien aparece a socorrerte después de que has tenido que pasar tú solo por lo peor, en lugar de darle las gracias, te dan ganas de reír por no llorar ante tanta tardanza.

Si una solución llega cuando el problema ya ha terminado, ese favor pierde todo su valor y se convierte en una muestra de pereza o de mala organización. No sirve de nada tener la capacidad de ayudar o llevar el uniforme adecuado si no se llega a tiempo. El verdadero valor de la ayuda está en darla justo cuando se necesita. Por ejemplo, regalar un paraguas cuando ya ha salido el sol no sirve para nada, y solo demuestra que esa persona no estuvo allí cuando estaba cayendo la tormenta. Ser eficaz no es solo tener la fuerza o el dinero para arreglar algo, sino saber estar presente en el momento exacto en que la otra persona lo está pasando mal.

Ser responsables significa entender que el tiempo es lo más importante cuando alguien nos necesita, y que si siempre llegamos tarde, la gente dejará de confiar en nosotros y en las instituciones. Los que llegan con las manos vacías cuando el fuego ya se ha apagado pueden tener buenas intenciones, pero su retraso solo hace que se burlen de ellos quienes tuvieron que salvarse por su cuenta. Al final, este refrán nos enseña que es vital actuar rápido y nos recuerda que, para llevarnos bien entre todos, un pequeño detalle a tiempo vale muchísimo más que un gran esfuerzo cuando ya es demasiado tarde y no queda nada por salvar.

Y yo procuro no llegar tarde ningún dia…las 7 de la mañana y las 9,30 de la noche son las horas que yo mismo me he marcado para mis buenos dias y para mi carta a Dulcinea…¡y de siempre he sido un amante de la puntualidad, Para todo, para mis obligaciones y para otras cosas que no son obligaciones pero que yo me comprometo conmigo mismo! Feliz velada de viernes con estos dos amaneceres propios del tiempo en que ya estamos, casi pleno verano, aunque las temperaturas nos han dado un pequeño respiro estos dos últimos dias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *