«Yunquera… el comienzo de mi vida de maestro»(capitulo final)

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 10 de septiembre
Yunquera… o la ilusión de comenzar mi larga carrera de maestro»
(Las raíces y las ramas de mi vida… Yunquera, parte séptima)

Hay lugares que no se olvidan porque en ellos empezó algo importante, porque marcaron el rumbo de lo que uno llegaría a ser. Yunquera fue eso para mí: el principio de mi vida como maestro, mi primera escuela, mi primer sueldo, mi primer contacto con la emoción diaria de enseñar. Acababa de terminar el servicio militar y, con la ilusión de quien empieza a caminar por fin su propio camino, pedí trabajo en varios sitios. Me ofrecieron uno en la enseñanza privada, pero también otro en la pública, en Málaga. Elegí sin dudar: Málaga sonaba bien, aunque el nombre del destino —Yunquera— me resultaba completamente desconocido. No sabía entonces que aquel pueblo, perdido en la Sierra de las Nieves, se grabaría para siempre en mi memoria.

Llegué con mi traje y corbata, mi vieja maleta de cartón y una mezcla de nervios y entusiasmo. Me presenté en casa del alcalde, donde le saludé con el respeto que me inspiraba el cargo y con la timidez propia de quien aún se siente un aprendiz. Me alojé en la fonda de la plaza, en la Fonda Central, un lugar sencillo, pero lleno de humanidad, donde me trataron como a uno más de la familia. Pronto comencé a sentirme como en mi propia casa.

En aquellos tres meses, que parecieron mucho más largos por todo lo que viví, hice grandes amigos. José Andrés, el de la Caja de Ahorros de Ronda, con quien compartí charlas y risas; mis compañeros de escuela, José María, Pepi y su marido, que me ayudaron en todo momento; y, sobre todo, Antonio Segovia, compañero de ratos libres y de confidencias,… y tambien ocupa un lugar destacado Ascensión Cueto, otra maestra, gran amiga y gran mujer. Con Antonio compartía tardes y noches en las tascas del pueblo, entre vasos de vino y almejas crudas, charlando de todo y de nada, de la vida y de los sueños. Aquel pequeño mundo se fue convirtiendo en mi refugio, en un hogar provisional pero entrañable.

La vida en la escuela era sencilla pero intensa. Mis alumnos de segundo de EGB fueron mis primeros discípulos, y también mis primeros maestros. Con ellos aprendí lo esencial del oficio: la paciencia, la vocación y el valor de una sonrisa. Mi compañero del aula contigua, José María Duarte, fue un ejemplo de sabiduría y generosidad. De él aprendí más sobre enseñar que de todos los libros que había estudiado.

Hubo anécdotas que aún me hacen sonreír. Como aquella vez que me quedé dormido —algo que nunca más me volvió a pasar— y fue la señora de la pensión quien, al ver que no bajaba a desayunar, subió a despertarme. Era ya la hora del recreo. También recuerdo la noche en que se incendió la Sierra de las Nieves e iban por los bares buscando “voluntarios a la fuerza” para ayudar a apagar el fuego, pero aquella noche, por suerte, Antonio y yo no estábamos en ninguno de esos bares. Tambien recuerdo con cariño a su prima, Anita, donde vivia Antonio …¡y al abuelo!, con el que me quedó un a tarea pendiente…!ir a buscar «cagarrias» a la Sierra de las Nieves.

Mi primera nómina fue de 12.500 pesetas, unos setenta y cinco euros de hoy. Apenas daba para pagar la pensión y cubrir los gastos más básicos, pero bastaba para sentirme feliz: estaba empezando a hacer mi vida con mi trabajo, mi vocación. Sentía que empezaba a ser dueño de mí mismo, aunque tambien echaba de menos a mi familia.

Cuando llegó el momento de despedirme, al reincorporarse el maestro al que yo sustituía, sentí una pena que no esperaba. Me había encariñado con aquel pueblo blanco, con sus calles tranquilas, con sus gentes sencillas y amables. Los niños me despidieron con abrazos y lágrimas, sin entender por qué su maestro se marchaba. Yo tampoco supe explicarlo bien. Me iba con la promesa de seguir adelante, rumbo a San Pedro, sin saber que aquel sería otro capítulo decisivo en mi vida personal.

De aquellos tres meses en Yunquera guardo un cariño inmenso. Aún conservo la amistad de algunos de aquellos niños, que hoy rondan los sesenta años. A veces hablamos, recordamos anécdotas, y en sus palabras siento el mismo afecto de entonces. También recuerdo a Ruiz López, el municipal, un hombre bueno, cercano, que se convirtió en otro gran amigo de aquellos días.

Yunquera fue mi primer destino, pero fue más que eso… fue la escuela donde aprendí a ser maestro. Allí comprendí que enseñar no era solo dar lecciones, sino compartir la vida con quienes te rodean. Por eso, cada vez que pienso en aquellos tres meses, me parece escuchar aún el bullicio del aula, el murmullo de la plaza, el eco de las risas en la fonda. Fue poco tiempo, sí, pero bastó para marcar el comienzo de todo.

Y con esta carta de este jueves termino con la etapa de mi vida dedicada a la enseñanza… Empecé hacia atrás, desde Carchuna, donde me jubile hace ya 15 años y sigo viviendo, pasando por Picena, Guadahortuna, Motril, Torrenueva y YUNQUERA, que fue mi comienzo.

A partir del jueves próximo voy a seguir hablando de mi vida, relacionada en los otros sitios donde he vivido y contando, aparte de su historia, tambien mis vivencias y lo que cada uno ha aportado a mi vida: primero Melilla, donde hice la «mili» previa a mi incorporación a Yunquera… luego Granada, en donde me formé, desde mi infancia, adolescencia y juventud para llegar a ser quien soy y finalmente Huelma, mi pueblo nata, con todas las vivencia de mi primera infancia y las vacaciones de mi adolescencia y juventud. y…posiblemente esto sea el primer paso para escribir el libro con el que llevo años soñando, un libro en el que describa mis años, la segunda mitad del siglo XX y lo que viva del XXI para que quede constancia de cómo era la vida en esos años bajo mi punto de vista y mis vivencias.

Feliz velada de jueves, del último jueves «yunquerano» con mi recuerdo mas entrañable y mi abrazo para todos los que fueron mis alumnos y mi gratitud y recuerdo para este gran pueblo de la Sierra de las Nieves , que yo ni conocía hasta que llegué allá, pero que me cautivó en sólo tres meses. GRACIAS, YUNQUERA.

En los próximos dias voy a intentar hacer una pequeña pelicula con musica e imágenes sobre mi experiencia en Yunquera… ya os avisaré.

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