CARTAS A DULCINEA
Lunes, 27 de Julio de 2026

El agua de mar no es un aislante mágico; es una gigantesca mezcla de sal y minerales, un conductor eléctrico casi perfecto.
Cuando un rayo, una descarga de cientos de millones de voltios y decenas de miles de amperios, impacta la superficie, no desaparece simplemente. La electricidad se propaga radialmente desde el punto de impacto, como las ondas que crea una piedra en un estanque, pero con una diferencia. No son olas de agua; son olas de muerte. El cuerpo humano, al ser una bolsa de agua salada, es un excelente conductor y ofrece a la corriente un camino preferencial para viajar. Encontrarse en el agua durante una tormenta eléctrica no es mala suerte; es un candidato activo al Premio Darwin.[1]
El mecanismo que te mata es brutal e instantáneo. La corriente eléctrica se extiende por la superficie del agua, creando un gradiente de potencial. Esto significa que hay una enorme diferencia de voltaje eléctrico entre la cabeza y los pies, o entre el brazo derecho y el izquierdo. La corriente entra por una parte del cuerpo y sale por la otra, utilizando los órganos internos como un cable eléctrico. El corazón, un músculo que funciona con impulsos eléctricos, entra instantáneamente en fibrilación o paro cardíaco. El sistema nervioso se quema, causando una parálisis inmediata. Incluso si no estás en el punto exacto del impacto, el radio letal puede extenderse decenas, si no cientos, de metros. Si por algún milagro tu corazón no se detiene, la parálisis te ahogará. No hay escapatoria.
Lo más aterrador es la arrogancia humana. La gente ve una tormenta a lo lejos y piensa: «Tengo tiempo» o «Está muy lejos», como si pudieran sortear las leyes de la física. No entienden que los rayos pueden caer a kilómetros de la célula principal de la tormenta. Estar en el agua durante una tormenta es como jugar a la ruleta rusa con una pistola cargada. No hay «tal vez», ni «depende». Si un rayo cae lo suficientemente cerca, mueres. No es un accidente, es una certeza matemática.
¡Pues mucho ojo en este tiempo de baños si hubiese alguna tormenta! ¡que las consecuencias posibles no son ninguna broma! Y dia de playa perfecto de nuevo hoy, con el calor del verano y sin viento, con lo que el agua es el refrigerante natural. Hoy desde La Torre. Feliz tarde y velada de lunes, del último lunes de julio…¡que vuela!


