CARTAS A DULCINEA
Jueves, 29 de Octubre de 2026
MELILLA… o el despertar de mi espíritu militar
(Las raíces y las ramas de mi vida, parte seis)

La viabilidad futura de Melilla depende de su capacidad para ejecutar una transformación estructural que la desvincule de la inestabilidad comercial con Marruecos. El Gobierno de España ha impulsado un Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico con un horizonte temporal que se extiende hasta finales de la presente década, pero que tiene en 2026 un punto de inflexión clave.
A principios de 2026, el grado de ejecución del Plan Integral alcanza el 77%, con inversiones estratégicas que buscan asegurar la igualdad territorial de la ciudad con respecto al resto de España. Los objetivos prioritarios incluyen:
-Educación y Empleo: Inversión de 18 millones de euros en Formación Profesional y un Plan de Empleo que incorpora a más de 400 profesionales en el sistema educativo. Se han destinado 55 millones de euros a políticas activas de empleo para reducir la tasa de paro, que ya muestra signos de mejora.
-Sanidad: Mejora de la infraestructura y tecnología sanitaria con un presupuesto superior a los 28 millones de euros, incluyendo la modernización de servicios de asistencia a mayores.
-Vivienda y Sostenibilidad: Adjudicación de proyectos para la construcción de viviendas de alquiler asequible y planes de seguridad vial.
-Conectividad: Sostenimiento de la Autoridad Portuaria con 10 millones de euros y contratos de navegación marítima por valor de 78 millones para asegurar el enlace con la península.
El factor externo más determinante para el futuro económico de Melilla es la puesta en marcha del puerto de Nador West Med. Este complejo, que aspira a replicar el éxito de Tánger-Med, se configura como un mega puerto de contenedores con una capacidad inicial de 5,5 millones de TEUs (que es una unidad de medida estándar utilizada en el transporte marítimo para calcular la capacidad de carga de los buques porta contenedores y el volumen de tráfico en los puertos), ampliable hasta los 12 millones. Además, funcionará como un hub energético y petrolero masivo (es decir, un punto geográfico estratégico donde se concentran y redistribuyen pasajeros, mercancías o transporte). Mientras que Marruecos lo ve como un motor de desarrollo que generará hasta 90.000 empleos indirectos para 2035, en Melilla y Algeciras se percibe como una amenaza directa a la competitividad de los puertos españoles en el Estrecho.
Ante este escenario, Melilla debe apostar por la especialización. La ciudad no puede competir en volumen de carga con Nador, pero sí puede ofrecer un entorno de seguridad jurídica europea, servicios tecnológicos avanzados (como la inteligencia artificial y el desarrollo de software) y una plataforma logística para empresas que operen en el norte de África bajo estándares de la UE. La creación de un centro de orientación laboral (COE Melilla) y la apuesta por la investigación universitaria a través del Programa Investigo son pasos en esta dirección de diversificación económica basada en el conocimiento.
Así pues, sacamos en conclusión que Melilla se encuentra en una encrucijada histórica donde su pasado milenario como nudo comercial mediterráneo se enfrenta a una realidad geopolítica de creciente hostilidad económica por parte de su entorno inmediato. La ciudad ha demostrado una resiliencia excepcional (la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o una situación adversa) a lo largo de cinco siglos de presencia española, transformando sus murallas militares en puentes de convivencia multicultural. Sin embargo, el modelo tradicional de economía transfronteriza ha llegado a su fin con el cierre de la aduana comercial y la emergencia de Nador como potencia portuaria. Melilla no debe olvidar de que Marruecos no es un vecino fiable y eso no se puede perder de vista.
El éxito del proyecto melillense en el siglo XXI dependerá de la efectiva aplicación de su Estatuto de Autonomía y de la consolidación de su régimen fiscal como un imán para la economía digital. La integración plena en el espacio de seguridad y prosperidad de la Unión Europea, junto con un compromiso renovado por la cohesión social entre sus cuatro comunidades, son los pilares sobre los que debe construirse el futuro de este enclave. Melilla no solo es una frontera; es un testimonio de la capacidad humana para habitar la diferencia y una pieza clave para la estabilidad de España y Europa en el norte de África.
Y hoy quiero dedicar mis recuerdos melillenses a todo lo que allí tuve la suerte de encontrar y a donde el destino, afortunadamente, me llevó. Pude hacer las milicias universitarias en tres veranos y acabar siendo «alférez de complemento», mi hermano mayor así lo había hecho, pero desde el primer momento deseché la idea… quería hacer una mili normal, no con universitarios ni para ser oficial, sino con gente normal, trabajadores, estudiantes, de todo y por eso pedí cambio de reemplazo para acabar mi estudios en la Universidad y me incorporé a Viator al comienzo de verano, recién terminada mi licenciatura. Fue el primer acercamiento a la vida militar, como «soldado» de base, pero no fue mas que eso, una primera aproximación. Mi gran suerte fue lo que para otros era una desgracia…salir de la Península… y descubrí Melilla, con sus gentes llegadas de todos los puntos de España, que agregué a mis amigos, con esos oficiales que me ayudaron a consolidar mi espíritu militar y, es muy posible que de no haber tenido que permanecer ya el resto de mi vida fuera de la Península, creo que hubiese aceptado hacer carrera militar en mi Compañía, asi es que mi gratitud eterna al alférez Correa, a los tenientes Arturo y Fernando Morán y a algunos sargentos, buena gente. Y por último mis paseos por Melilla, descubriendo lugares, disfrutando de la ciudad y asistiendo a acontecimientos militares que me agradaron… por eso Melilla siempre irá conmigo en mi corazón…. sólo me vine con una «espinita» en mi corazón, y fue la de no poder visitar una mezquita… no me permitieron jamás la entrada… ¡Nosotros en nuestras iglesias católicas no negamos la entrada a nadie!
Ya sólo desearte una feliz velada de este nuevo «jueves melillense», en el que mis dos fotos están dedicadas a Melilla… es imagen nocturna del Palacio Municipal y esa imagen mia de aquel 1973 desde la muralla con vistas al Puerto, y con esos barcos tan conocidos por nosotros, los que viviamos tan cerca del puerto y lo frecuentábamos. (La Compañía de Mar estaba muy próxima al Puerto de Melilla)


