“Melilla: la pequeña ciudad que guarda un gran capítulo de la historia de España”

CARTAS A DULCINEA
Jueves, 17 de septiembre
MELILLA… o el despertar de mi espíritu militar
(Las raíces y las ramas de mi vida, Prólogo) En el dia nacional de la ciudad española de Melilla.

Curiosamente, por el azar de mis escritos, hoy, dia de la Ciudad de Melilla, me ha tocado comenzar mis jueves dedicados a Melilla, por lo que en primer lugar mi FELICITACION a todos los melillenses, de origen y de corazón (entre lo que me quiero incluir por mi inolvidable año alli sirviendo a nuestra Patria). Y tambien curiosamente es fruto del azar, que sea ahora, precisamente cuando la situación es tan convulsa en la zona por el reciente «asalto marroquí» a Ceuta, por o que quiero en segundo lugar mostrar mi mas total SOLIDARIDAD con este trozo de ESPAÑA en el norte de Africa, tan español como Granada, que fue recuperada de manos musulmanas en 1492… Melilla lo fue sólo cinco años después, en 1497. Y hoy, a modo de prólogo te dejo esta reflexión sobre el origen de Melilla como ciudad plenamente española

«Cuando pensamos en la historia de España, solemos imaginar castillos, reyes, conquistas o grandes ciudades de la península. Sin embargo, hay un lugar situado al otro lado del mar Mediterráneo que lleva más de cinco siglos unido a nuestro país y que guarda una historia tan interesante como poco conocida. Ese lugar es Melilla.

La ciudad se encuentra en la costa norte de África, frente a las costas andaluzas. Su situación la convirtió desde tiempos muy antiguos en un punto importante para el comercio y la comunicación entre distintos pueblos. Fenicios, cartagineses, romanos y árabes dejaron allí su huella a lo largo de los siglos. Por eso, hablar de Melilla es también hablar del encuentro de muchas culturas.

La historia de la Melilla española comenzó en el año 1497. Apenas habían pasado cinco años desde la conquista de Granada, que puso fin al reino nazarí y cerró una larga etapa de la historia de España. En aquellos años, los Reyes Católicos buscaban reforzar la seguridad de las costas y proteger las rutas marítimas del Mediterráneo. Fue entonces cuando una expedición castellana tomó posesión de la ciudad.

Aquel hecho marcó el inicio de una relación que ha llegado hasta nuestros días. Desde entonces, Melilla ha permanecido vinculada a España durante más de quinientos años. Pocas ciudades pueden decir que han vivido tantos acontecimientos históricos manteniendo una conexión tan prolongada con un mismo país.

Durante siglos, la ciudad tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades. Su posición estratégica la convirtió en un lugar muy valioso y, al mismo tiempo, muy expuesto. Sus murallas fueron reforzadas una y otra vez para proteger a sus habitantes. Muchas de esas fortificaciones todavía pueden contemplarse hoy y constituyen uno de los mayores tesoros históricos de Melilla.

Con el paso del tiempo, la ciudad fue creciendo y transformándose. Llegaron comerciantes, soldados, funcionarios y familias procedentes de distintos lugares. Poco a poco se convirtió en una comunidad abierta donde convivían personas de orígenes diferentes. Esa mezcla ha sido una de sus características más destacadas.

Melilla es conocida también por ser un ejemplo de convivencia entre culturas y tradiciones. En sus calles conviven personas de distintas creencias religiosas y de diferentes raíces familiares. Esa diversidad forma parte de su identidad y de su riqueza humana. Quien pasea por la ciudad descubre una mezcla de costumbres, sabores y formas de entender la vida que la hacen especial.

La relación entre Melilla y España no se limita a los libros de historia. Forma parte de la vida diaria de miles de ciudadanos que se sienten profundamente unidos tanto a su ciudad como al resto del país. A lo largo de generaciones, los melillenses han contribuido al desarrollo de España en muchos ámbitos, desde la educación y la cultura hasta el deporte y las fuerzas armadas.

Hoy, Melilla es una ciudad moderna que mira al futuro sin olvidar su pasado. Sus murallas, sus edificios históricos y sus plazas recuerdan una historia larga y apasionante. Al mismo tiempo, sus colegios, comercios y barrios muestran una ciudad viva, llena de actividad y esperanza.

Conocer el nacimiento de Melilla y su unión con España es comprender mejor una parte importante de nuestra historia. Es recordar que la historia de un país no se construye solamente en sus grandes capitales, sino también en lugares que, aunque parezcan pequeños en el mapa, han desempeñado un papel fundamental a lo largo de los siglos. Melilla es uno de esos lugares: una pequeña ciudad que conserva en sus piedras, en sus calles y en sus gentes un gran capítulo de la historia de España»

Y mis dos primeras fotos de este primer «jueves Melillense» por supuesto que tenían que ser de Melilla… la primera es de una Melilla actual, y la segunda es de la Melilla que yo viví desde finales de 1972 a finales de 1973, y ante cuyo cartel, situado delante de mi «Compañía de Mar», posaba yo mismo. Feliz velada de jueves melillense y FELIZ DIA DE MELILLA.

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